Viernes 13 de enero de 2012. El
crucero de lujo italiano Costa Concordia está en su segundo día de navegación
pasando frente a las costas de la Isla de Giglio. El sol se ha marchado, la
noche a caído hacía varias horas. Los pasajeros se preparaban para cenar. El
capitán de la nave, Francesco Schettino, con su sofisticado sistema de
navegación de la nave, desde el puente ordena acercarse a la costa para hacer
sonar los silbatos y saludar el lugar natal de su maitre. Cuentan que en uno de
los restaurantes, la canción My heart will go on, de Celine Dion, sonaba
por los altavoces. La misma perteneciente a la banda sonora de Titanic
de James Cameron.
Una fuerte sacudida, el barco se
inclina bruscamente hacia un costado. El casco ha rozado contra una roca y se
ha abierto un boquete en el mismo. Schettino gira dramáticamente el barco y lo
lleva hacia la costa mientras se produce un apagón en la nave y saltan las
luces de emergencia. La confusión y el miedo comienzan a reinar entre los pasajeros.
Al llegar a la costa, el crucero
queda varado y se comienza la preparación de los botes salvavidas. La escora
hacia estribor del barco hace temer lo peor a los pasajeros asustados. La única
explicación que reciben es que hay un fallo en el generador eléctrico, pero los
tripulantes se paseaban con sus chalecos salvavidas por las desniveladas
cubiertas.
El capitán había abandonado el
barco en uno de los primeros botes salvavidas con su amante, una polizona
escondida en su propio camarote, y dejando a su suerte a los más de 4.000
pasajeros y tripulantes del crucero. La evacuación se realiza a duras penas a
medida que el barco se ladeaba más y más y el pánico se adueñaba de los
pasajeros a medida que avanzaba la noche.
El guardacostas increpa a Schettino
y le ordena volver a bordo de la nave. Los servicios de rescate no tardan en
llegar y los habitantes de la Isla de Giglio acogen de buen grado a los
náufragos.
El barco finalmente se tumbó
sobre las rocas de la costa y no llegó a hundirse gracias a la poca profundidad
de las aguas en las que quedó encallado. El balance de aquella noche fue de 32
víctimas mortales.
Schettino, de 52 años, fue
señalado como culpable de la tragedia y acusado de negligencia. Mucha gente
comparó su experiencia con la sufrida por el transatlántico Titanic, para la
cual faltaban tres meses para que se cumpliera un siglo exacto.
La superviviente Valentina
Capuano era nieta de una pasajera que sobrevivió al Titanic. Capuano dijo que
estaba estupefacta de que la historia parecía repetirse para ella.
Como curiosidad, a bordo del
mismo crucero, el Costa Concordia, se tomaron una serie de fotografías un mes
antes del naufragio para el periódico El Mundo y que fueron publicadas
el día 8 de enero, en las que se recreaba varias escenas de la ya citada
película Titanic de James Cameron de 1997.
El hundimiento del Titanic en
1912 es quizás el naufragio más famoso de la historia gracias a la cultura
popular, pero hay mucho de mito que poco o nada tiene que ver con la realidad.
No fue el mayor naufragio de la historia, sus propietarios jamás dijeron que
fuese insumergible, como tampoco fue el más veloz de su época... Y creo que en
este caso se cumple más que nunca el dicho de que la realidad supera a
cualquier ficción. Creo que por más espectacular que traten de hacerlo los
guionistas de Hollywood no pueden competir con las verdaderas historias de amor
que se vivieron a bordo del trasatlántico, ni acercarse ni de lejos al horror
de la muerte en la oscuridad helada, ni a los misteriosos sucesos previos al
hundimiento, ni a su repercusión en la política y economía mundial, ni al
titánico esfuerzo para crear la máquina movible más grande de la época... Una
historia real e increíble como pocas.
Espero que además de informar y
entretener, éste trabajo sirva para hacer reflexionar sobre el ser humano y su
condición en esta tierra, aunque quizás eso ya sea mucho pedir.
I
Para comprender la historia del
Titanic, hay que entender primero el contexto sociocultural en el que se forjó.
Retrocederemos unos años hasta finales del siglo XIX y comienzos del XX para
explicar cómo vivían, pensaban y se entretenían las gentes del Reino Unido (y
toda Europa en general) de la Belle Époque, término acuñado tras la primera
guerra mundial para designar con cierta nostalgia aquella bella época que quedó
atrás.
El imperialismo y el colonialismo
aún estaban vigentes. Había fuertes tendencias nacionalistas por toda Europa.
En aquellos años era vital disputarse cada milímetro de terreno para ganar
poder en el comercio y ser considerada una gran nación, es por ello que el
colonialismo fue tan usado por el gran Imperio Británico. En aquellos años, los
ingleses eran muy nacionalistas y estaban orgullosos de su patria y de lo que
su imperio había logrado. Se decía que Londres era una de las ciudades más
modernas y avanzadas del mundo.
La época de la reina Victoria de
Inglaterra había quedado atrás y el rey Eduardo VIII ascendió al trono al morir
ella en 1901. En el Reino Unido se le denominó era Eduardiana al periodo en el
que estuvo reinando. Incluso hasta el año 1914, a pesar de que el rey falleció
en 1910, ya que las costumbres y modo de vida de la era Eduardiana se
extendieron más allá de la muerte del monarca.
Los asombrosos y maravillosos
logros de la técnica y la tecnología que se estaban dando parecían más cosa de
magia que de ciencia. Hay que tener en cuenta que durante la mayor parte del
siglo decimonónico, la más alta tecnología había sido el telégrafo. Lo que
había descrito Julio Verne en sus novelas, y que se consideró como ciencia
ficción y futurismo fantasioso, ahora estaba siendo una realidad. Los primeros
submarinos desde luego que no podían competir con su Nautilos de 20.000
leguas de viaje submarino, pero algo es algo. Los dirigibles, como ya
predijo en sus novelas, surcaban los aires.
Como anécdota, en EEUU a fines
del siglo XIX se produjeron una serie de avistamientos de lo que se denominó
como Airships, naves aéreas, que se suponen que eran avanzadísimos
prototipos de dirigibles, aunque posteriormente se especuló, sin poder
comprobarse, con que dichas naves no procedían precisamente de la Tierra.
En 1897, en Aurora, Texas, llegó
a estrellarse una de estas naves y, según cuenta la leyenda, su difunto y
extraño tripulante llegó a ser enterrado en el cementerio local.
Con todo esto quiero decir que el
nivel tecnológico al que se llegó en aquellos años hacía pensar a muchos que ni tan siquiera eran
humanos quienes poseían dicha tecnología. Aunque también es cierto que en
aquella época estaba de moda los temas esotéricos y espiritistas. En 1918,
Aleister Crowley aseguró que entraba en contacto con una entidad sobrenatural
al que llamaba LAM, y que, según un dibujo hecho por él mismo, tiene cierto
aire a lo que más tarde se conocería en ufología como los grises o los hombrecitos
verdes.
En Rhode Island (EEUU) descargó
una tormenta en 1900 que arrojaba agua y peces sobre los transeúntes.
La pasión por el futuro y la
tecnología llegó a tal punto que incluso el famoso financiero y hotelero John
Jacob Astor IV había realizado sus propias patentes de inventos suyos y había
escrito un libro de ciencia ficción titulado A Journey in Other Worlds: A
Romance of the Future, y fue publicado en 1894. Entre sus amistades se
encontraba nada más y nada menos que el mismísimo Nikola Tesla.
Si ya en 1895 los espectadores
franceses quedaron aterrados y asombrados a partes iguales con el tren que
avanzaba por la estación en el cinematógrafo de los hermanos Lumière, ¿qué no
pensarían al ver a Edison bailando delante de la cámara al son del violín de su
ayudante Dickson? Con sonido auténtico, claro está. Imagen y sonido juntos por
primera vez. El primer vídeo con sonido de la historia.
George Méliès introdujo en el
siglo XIX los efectos especiales al cine, y hay que reconocerle que para no tener
los medios actuales, la verdad es que hizo un buen trabajo en edición y
montaje.
Las primeras imágenes en vídeo a
color, sin necesidad de retoques posteriores de coloreado manual, datan de
1902.
Los hermanos Lumière inventaron
en 1903, y patentaron en 1906, las increíbles placas autocromas, que permitían
tomar fotografías de gran calidad a todo color en plena Belle Époque. ¿Quién
podría pensar en ese tiempo que unas fotos así inmortalizarían de forma tan
bonita y viva aquella época?
Y esa es otra, las cosas, aunque
pobres en comparación con los avances actuales, poseían una gran calidad, o si
no que se lo digan a los bomberos del cuartel de Livermore, en California,
donde tienen encendida ininterrumpidamente día y noche una bombilla desde 1901
y aún no se ha fundido. En cambio, ya han gastado 4 webcam que la enfocan. En
aquella época se fabricaban cosas para durar, no para que aguanten poco, se
estropeen y poder vender más y más rápido.
Más tarde comenzaría el negocio
de sacar partido, cuanto más mejor, de todo servicio disponible. John P. Morgan
negó la financiación de un proyecto de energía inalámbrica disponible para toda
la humanidad de manera totalmente gratuita e ilimitada a Nikola Tesla por que
no podría cobrar a los clientes por el uso de su electricidad. Si era algo
gratuito y de lo que no se podía sacar provecho, no interesaba.
Tesla fue sin duda un visionario.
En 1909, Nikola Tesla dijo en una entrevista para el New York Times:
Pronto será posible, por
ejemplo, que un hombre de negocios de Nueva York dicte instrucciones y que
éstas aparezcan instantáneamente escritas en Londres o en cualquier otro lugar.
Este hombre podría hacer llamadas desde su escritorio y hablar con cualquier
persona en el mundo suscrita al teléfono. Solamente será necesario llevar un
instrumento no muy caro, no más grande que un reloj, el cual permitirá a su
portador escuchar en cualquier sitio, ya sea en tierra o agua, a distancias de
miles de millas la canción de un cantante, el discurso de un líder político, el
sermón de una importante personalidad religiosa o la conferencia de un hombre
de ciencia. Todos podrán tener una audiencia repartida por todo el mundo.
Como curiosidad, Nikola Tesla fue
el responsable de la corriente alterna y continua usada en la actualidad y que,
aunque no es totalmente gratuita, al menos es mucho más económica.
Otro uso que se le dio a la
electricidad fueron los tubos de neón que iluminarían los escaparates. Los
inventos de la lavadora, la tostadora, la aspiradora y algunas otras
comodidades para el hogar, también comenzaron en esa época con la electricidad.
El entretenimiento no sólo
procedía del cine. Algunos, los que podían permitírselo, al llegar el fin de
semana cogían su coche y se marchaban de picnic o a pasar una agradable velada
en el campo. La gente podía disfrutar del tiempo libre que antes no tenían
gracias a las nuevas reformas laborales. Los terratenientes y ricos no tenían
ese problema, puesto que estaban libres siempre y cuando no estuvieran
acudiendo a las reuniones sociales y cínicas fiestas de la clase alta
exhibiendo sus caros trajes y vanagloriándose de ser tan ricos. Los de las
clases medias, pasaban sus ratos libres en cafés y locales por el estilo, donde
se reunían para socializar, oir música o charlar de política o literatura. Los
de las clases bajas eran los únicos que no podían permitirse semejantes lujos,
como siempre ha pasado, pasa y pasará.
Los coches, normalmente de baja
velocidad para el ciudadano común, ya eran realmente rápidos en las carreras de
autos. Le Jamais Contente fue el primer vehículo en superar los 100 km/h
en 1899. Siete años más tarde fue superada la barrera de los 200 km/h por el
norteamericano Fred Marriott. En las décadas siguientes casi llegarían a los
400 km/h, superándolos a comienzos de los años 30. En los 90 se superó los
1.200. El primer coche híbrido fue diseñado en 1901. En 1906, perteneciente a
la BMW, fue fundada la marca automovilística Rolls Royce. La primera moto
Harley Davidson se fabricó en 1903.
Estaban viendo novedades como el
electrocardiógrafo, el audífono, la aspiradora, la lavadora, los tractores, los
frenos de disco, la anestesia intravenosa, los ositos de peluche, los
tocadiscos de moneda, los cristales de seguridad, el salvarsán, las luces de
neón, los hidroaviones, las turbinas, los primeros prototipos de aire
acondicionado, de helicópteros, del plástico y del tostador de pan... el famoso
coche modelo T de Henry Ford, la estructura atómica según Ernest Rutherford, la
teoría de la relatividad de Albert Einstein, que habría un abanico de
posibilidades a la ciencia ficción de H.G. Wells como los viajes en el
tiempo... ¿Qué no se podría lograr en una época de tantos y tan avanzados
descubrimientos? Sin duda, la gente estaba maravillada con los increíbles
progresos que estaba consiguiendo la humanidad. Hoy en día tenermos todo eso y
más, pero hay que tener en cuenta que la mayoría de estas personas habían
vivido en un mundo sin electricidad y de repente ¡Bum! Todo esto a su
disposición.
II
Las rutas mercantes
transoceánicas eran otro punto fuerte para la economía, ya que las líneas que
habitualmente cruzaban el Atlántico hacia el Nuevo Mundo dejaban gran cantidad
de ingresos. Hay que tener en cuenta que las Revoluciones Industriales habían
provisto de grandes y avanzadas máquinas que libraban de duros trabajos a los
campesinos y trabajadores de toda índole, el esfuerzo era menor y la
productividad aumentaba, subiendo también los beneficios. Pero esto también
tenía un lado oscuro. Al preferir máquinas que siegan o que fabrican cosas,
esos puestos que ahora ocupan la maquinaria son puestos que no pueden ocupar
los que antes se ganaban la vida con ello. La industrialización dejó sin
trabajo a miles de familias en toda Europa y debían buscarse la vida como fuera
para subsistir. Algunos, más que vivir, sobrevivían. Esto llevó a hacer las Américas, es decir, a
las enormes masas migratorias hacia el Nuevo Mundo por parte de familias que
buscaban nuevas oportunidades en América.
Dos de las compañías navieras
británicas más importantes del momento eran la White Star Line y la Cunard
Line, esta última aún en servicio hoy en día. Estas dos navieras competían
entre sí, además de hacerlo contra otras empresas navieras más pequeñas y con
el emergente mercado marítimo por parte de compañías francesas o alemanas, como
la Hamburg-Amerika Line.
En la época, el país o nación que
dominara los mares, dominaría también el comercio y por tanto, se proclamaría
por encima de las demás naciones.
Las grandes potencias europeas se
disputaban cada milímetro vital de terreno, ya sea por expansionismo,
colonialismo o por medio del mar. La
competencia, no sólo por el mar si no por todo, era tan feroz que incluso se
forjaron alianzas entre países e imperios. Ideologías separatistas, políticas o
religiosas, estaban dividiendo a las masas. El ambiente caldeado de la sociedad
europea estimulaba los sentimientos nacionalistas de la población y la
necesidad de sobreponerse, sea como sea, a sus rivales. Aunque no estaban en
guerra, sí que estaban en competición continua para ver quien era el mejor y
tenía mayors riquezas. La paz armada se estaba fraguando.
E incluso a escala más pequeña,
no internacional si no nacionalmente, las revoluciones y disturbios estaban
exacerbando la situación. La explotación a las clases más bajas estaban
irritando a los trabajadores. En 1905, la revolución de los bolcheviques
sacudió la tranquilidad de la élite europea, temerosa de que sus súbditos
decidan tomar el mismo camino que los rusos. Los recién formados sindicatos de
obreros comenzaban a protestar y a rebelarse contra los empresarios que los
explotaban, exigiendo una mejor y más digna condición laboral. También nace el
término de Proletariado, que significa que sólo tiene su prole (familia). Había
una realidad de condiciones indignas para los obreros. La sociedad no lograba
asimilar todo lo que estaba sucediendo. Por una parte el mundo parecía estar
mejor, pero las condiciones de trabajo y las consecuencias de tanto progreso,
denigraban al hombre. El trabajo infantil, el hacinamiento, las malas
condiciones de vida... son muestras de la cara oscura de Inglaterra. Todo esto
se estaba dando desde mediados o fines del siglo XIX pero a comienzos del XX
llegó a su punto álgido.
En medio de todo estaban la
Cunard Line y la White Star Line.
La Cunard Line es empresa
británica naviera fundada en 1840. Los primeros buques de la Cunard Line fueron
construidos para un propósito específico: el transporte de pasajeros a través
del Atlántico. Los barcos más famosos de la Cunard del momento eran el Britannia,
el Acadia, el Caledonia y el Columbia. Hacían la travesía trasatlántica en unos
catorce días.
La White Star Line fue otra
empresa británica naviera fundada en
1845. Empezó con el transporte de pasajeros a Australia, pero poco después, las
cosas comenzaron a ir mal. Cuando Thomas Henry Ismay adquirió la compañía en
1867, la rescató de la quiebra y la convirtió en una de las mejores compañías
navieras a nivel nacional. Enseguida sustituyeron los barcos de madera por los
de acero, y cambió sus rutas al Atlántico Norte, al igual que la Cunard. No
tardó mucho en asociarse con los astilleros Harland & Wolff, empresa
irlandesa que a partir de entonces construiría todos sus buques.
El primer producto de la alianza
White Star y Harland & Wolff fue el Oceanic, que apareció en 1871. Los
siguientes barcos, el Adriatic, el Baltic y el Germanic se ganaron la Banda
Azul, condecoración otorgada a los buques más rápidos en cruzar el Atlántico.
Habían conseguido realizar la travesía en tan sólo ocho días.
Como se puede comprobar, los
barcos de la Cunard suelen poseer el sufijo –ia mientras que los de la White
Star el sufijo –ic. Esto se debe a que así sería más fácil y rápido reconocer a
qué compañía pertenecían los barcos con solo oir el nombre. Los colores de las
chimeneas también eran un indicativo: Cunard las pintaba de rojo con el tope
negro mientras que la White Star las pintaba de ocre con el tope negro.
Durante los siguientes veinte
años, la Cunard y la White Star luchaban en una competición entre ellas para
conseguir los mejores buques que proporcionarían mejores viajes y comodidades
al número, cada vez mayor, de pasajeros e inmigrantes que iban hacia el nuevo
mundo. Eran cruceros de lujo, pero su principal Fuente de ingresos eran los
inmigrantes.
Pero no sólo había competencia
entre ambas compañías, si no también con otras nacionales y extranjeras que no
querían quedarse atrás. Así pues, en 1888, la Inman & International Line,
botó a los buques City of New York, y City of Paris, con gran potencia en las
hélices y eliminando las velas de navegación, siendo estos los primeros barcos
en superar los 20 nudos de velocidad.
White Star buscó el confort de
los pasajeros y construyó los barcos Teutonic y Majestic, diseñados por
Alexander Carlisle, jefe del departamento de diseño de Harland & Wolf. Sin
embargo, la Cunard optó por la velocidad más que por el lujo y los nuevos
buques Campania y Lucania consiguieron la Banda Azul en velocidad.
Una compañía alemana, la North
German Lloyd, lanzó el Kaiser Wilhelm der Grosse, siendo este el barco más
grande y rápido del mundo por entonces.
En 1891, el mayor de los hijos de
Thomas Henry Ismay, Joseph Bruce Ismay, fue admitido en la compañía de la que
era dueño su padre, la White Star Line. Un año después, Bruce Ismay y su
hermano pequeño James, tomaron el poder de la compañía cuando su padre tuvo que
retirarse. En 1899, Thomas Henry Ismay falleció.
John Pierpont Morgan, más
conocido por J.P. Morgan, era el hombre más rico del mundo por entonces. Éste
norteamericano multimillonario, banquero y hombre de negocios, decidió crear
una alianza entre las compañías navieras y juntarlas bajo una misma bandera,
eliminando los costes de propaganda competitiva y aumentando los beneficios de
las mismas. Entre 1900 y 1902, J.P. Morgan creó la International Mercantil
Marine Company (IMMC), que contaba con varias navieras americanas y británicas.
Fue en 1902, cuando la compañía White Star Line fue vendida a Morgan. El
anterior propietario, Bruce Ismay, quedó como presidente y director
administrativo de la White Star Line mientras que el dueño y propietario era
ahora J.P. Morgan.
Lo cierto era que, aunque la IMMC
era norteamericana, los barcos de la White Star Line seguían siendo de registro
británico. Esto se debió a que el gobierno de Su Majestad hizo un acuerdo con
la White Star Line para que sus barcos fuesen de registro británico a cambio de
que la compañía ofreciera sus buques al servicio de la corona en caso de
guerra. Recordemos que en este periodo, las tensiones políticas y competencia
entre imperios y colonias en toda Europa eran muy fuertes, y las grandes
potencias europeas se preparaban para un posible enfrentamiento, lo que
posteriormente se llamó como la Paz Armada.
Ahora, la Cunard Line era la
única gran compañía naviera británica en el mercado, y la presión de competir
contra la IMMC y las compañías alemanas le llevaron a producir los vapores
Mauretania y Lusitania en 1907. Siendo estos, los barcos más grandes, seguros,
rápidos y lujosos del momento. Con 240 metros de eslora podían alcanzar los 26
nudos de velocidad, y quizás alcanzar los 28, unos 52 Km/h. Eran considerados
como las liebres de los mares.
Esto no le gustó ni un pelo a
Bruce Ismay, y enseguida, aquel mismo verano, viajó a Irlanda donde se
encontraban los astilleros de Harland & Wolff para reunirse en casa del
presidente de los astilleros: Lord William James Pirrie. El acuerdo de 1902
realizado entre la White Star Line y Harland & Wolff, los mejores
astilleros por aquel entonces del Reino Unido, obligaba a la constructora no
construir barcos para ninguna compañía rival a cambio de que la White Star Line
hiciera todos sus barcos con ellos.
Aquel día, durante la cena, Ismay
y Pirrie acordaron la construcción de tres navíos gigantes que eclipsarían en
tamaño y lujo a los de la Cunard. Cada barco sería un 50% más grande que los de
la Cunard, y eso que el Mauretania y el Lusitania ya eran imponentes. Idearon
los barcos tan grandes para poder hacer suficientes dependencias para los
pasajeros de primera clase, que realizaban sus viajes de placer y de negocios,
así como los de segunda y tercera. De hecho, el verdadero negocio transoceánico
estaba ahí, en los inmigrantes que iban a hacer las Américas y los tres nuevos
buques figurarían en los registros como barcos de inmigrantes.
III
Ahora me gustaría hacer un alto
en el relato de esta historia para comentar algunos parientes de estos dos
hombres que tendrán cierta relevancia más adelante. Hay que tener cuidado con
lo siguiente porque hay unos líos familiares dignos de un culebrón. Como ya he
dicho, las relaciones profesionales entre Harland & Wolff y White Star Line
habían comenzado con Thomas Henry Ismay, el padre de Bruce Ismay, el actual
presidente de la compañía. El presidente de la Harland & Wolff, Lord
Pirrie, tenía un cuñado llamado Alexander Carlisle, que era el jefe del
departamento de diseño de la empresa. La hermana de Lord Pirrie, Eliza Pirrie,
tenía un hijo con su marido, Thomas Andrews (tanto el padre como el hijo del
matrimonio se llamaban igual). Thomas Andrews Jr. era, lógicamente, el sobrino
de Lord Pirrie. A partir de ahora, cada vez que nombre a Thomas Andrews me
estaré refiriendo al hijo. Incluso en los estratos más bajos de la empresa, en
los obreros y trabajadores, había parentesco de hermanos, padres e hijos, etc.
Algo que se solía aplicar era: “no es importante lo que sabes, si no a quien
conoces”.
Thomas Andrews nació el 7 de
febrero de 1873. Thomas Andrews provenía de una familia rica propietaria de una
fábrica de ropa en el condado de Down a 8 millas de Belfast. Fue uno de los 4
niños, cada uno de los cuales pasaron a sobresalir en sus carreras en la
política, el derecho y la administración. Parece que el corazón de Thomas
residía en Down, donde volvería los fines de semana para jugar al crícket o
navegar en Strangford Lough.
En 1884 ingresó en la Real
Belfast Academical Institution. Thomas Andrews pasó cuarenta y dos meses de
entrenamiento constante y de aprendizaje en la construcción de barcos después
de haber pasado por la academia. Llegó a conocer a la perfección varias
disciplinas, desde el análisis matemático hasta el dibujo técnico, pasando por
metrología, técnicas de pintado marino, geometría descriptiva, las máquinas y
sus elementos, instalaciones electromecánicas, termodinámica, máquinas
hidráulicas y muchas otras. Vamos, que el chaval no se quedaba corto en
conocimiento.
A los 26 años, dejó la escuela
para ingresar en los astilleros de Harland & Wolff, como aprendiz de alta
calidad y poco a poco ir abriéndose paso entre los distintos departamentos. Con
el tiempo se convirtió en director general de Harland & Wolff a cargo de
diseñador y estaba familiarizado con todos los detalles de la construcción de
buques de la empresa. En 1901 se convirtió en miembro de la Institución de
Ingenieros Navales.
Llegó a ser director de Harland
& Wolff y era muy apreciado, tanto por operarios y obreros como por los que
ocupaban los más altos estamentos dentro de la constructora naval. Cuando tenía
35 años, el 24 de junio de 1908, se casó con Helen Reilly Barbour, con la que tuvo
una hija en 1910, a la que llamarían Elizabeth. Muchos que lo conocieron
aseguraban que siempre hablaba de ambas, para las cuales, sólo tenía palabras
de amor y agradecimiento. La joven pareja vivirían en “Dunallon”.
Había trabajado en “los cuatro
grandes”, el Celtic, el Baltic, el Cedric y el Adriatic.
Navegó con un equipo de operarios
en los viajes inaugurales del Adriatic, Oceanic y Olympic. Éste equipo se solía
denominar como “grupo de garantía” y realizaban los viajes acompañados de
Andrews para evitar cualquier inconveniente en alta mar de los nuevos barcos en
sus viajes inaugurals y arreglar cualquier desperfecto que pudiera sucederse.
Volviendo a la historia de los
negocios y las competencias navales, Lord Pirrie acordó con Bruce Ismay en 1907
realizar el proyecto del que habían hablado en casa del primero: llevar a cabo
la construcción de los tres barcos más grandes jamás construidos. Pero había un
pequeño inconveniente: no había astillero en el mundo capaz de albergar esos
barcos para su construcción. Incluso los más grandes de Harland & Wolff
seguían quedando pequeños para tan inmensos barcos concebidos aquella noche.
Entonces ¿qué iban a hacer si no tenían sitio donde construir esos barcos?
Fácil, Lord Pirrie mandó tirar tres de las gradas de construcción más grandes
que tenían y ordenó construir en su lugar dos en el mismo espacio que antes
habían ocupado las tres. Destinaron el espacio que normalmente se utilizaría
para construir tres cruceros más grandes que se habían hecho hasta entonces sólo
para dos.
Bruce Ismay tuvo que pedir a los
embarcaderos de la White Star Line de Nueva York un alargamiento de los mismos
para la llegada de los nuevos leviatanes, cosa que se le denegó. Pero cuando
J.P. Morgan metió mano en el asunto, la propuesta de Ismay fue aceptada y
llevada a cabo.
También se tuvo que planificar
cuatro pequeños transbordadores para transportar pasajeros y carga desde los
muelles cuyo calado era demasiado pequeño para permitir el atraque de estos
nuevos gigantes. Éstos transbordadores serían el Nomadic y el Traffic operando
en Francia y el Amerika y el Ireland en Irlanda.
Un nuevo dique seco se construyó
en Harland & Wolff para poder albergar a los cruceros para pintarlos y
equiparlos durante su última fase de construcción. ¡Y todo eso sin empezar aún
la construcción de los barcos!
Éstos nuevos barcos pertenecerían
a la denominada Clase Olympic, haciendo referencia a los dioses del Olimpo de
la antigua mitología griega. Serían tres lo gigantescos barcos proyectados y
sus nombres evocarían grandeza, opulencia y superioridad. Al primero de su
clase se le llamó Olympic. Siguiendo con la tradición griega, al segundo de los
barcos se denominó Titanic en referencia a los titanes y al tercero, Gigantic,
por los gigantes. Lo que estos hombres de negocios no sabían, o decidieron
ignorar, es que tanto los titanes como los gigantes fueron derrotados por los
dioses del Olimpo y fueron desterrados al Tártano, tal y como sucedió con el
Titanic y el Gigantic (que más tarde sería rebautizado como Britannic).
El diseño de los trasatlánticos
quedó al cargo del cuñado de Pirrie, Alexander Carlisle. En las oficinas de
diseño de Harland & Wolff comenzaron a idear las maravillosas máquinas que
se levantarían en las nuevas gradas de los astilleros. En principio, los
diseños presentaban unos buques con cuatro mástiles y tres chimeneas.
Finalmente decidieron suprimir la mitad de los mástiles y añadir una cuarta
chimenea falsa, más por estética y porque consideraron que se vería más
imponente, que por que tuviera una funcionalidad práctica.
Pero cuando Pirrie rechazó el
número de botes salvavidas que proponía su cuñado Alexander Carlisle, éste
abandonó el proyecto y dimitió, quedando al cargo del negocio Thomas Andrews,
sobrino de Pirre.
Alexander Carlisle (Diseñador jefe de
Harland & Wolff):
Personalmente
considero que no habían suficientes botes. Lo he dicho una y otra vez. Lo dije
en el trabajo. Lo dije en el Comité Asesor del Mercado Naval, antes incluso de
que estos barcos salieran al mar. Lo dije en toda reunión; quien estuviera
presente me escuchó decirlo. Dije que pensaba que debería haber un número mucho
mayor. Pensaba que debería haber tres en cada par de pescantes. Cuarenta y ocho
botes en lugar de dieciséis.
Tanto el Titanic como el Olympic
serían equipados con veinte botes salvavidas. Catorce de madera convencionales,
dos de emergencia que quedarían colgados oscilando a ambos lados del puente
listos para arriar en cualquier momento, y cuatro desplegables de la marca
Engelhardt.
Estos botes flotarían incluso si
son dañados. Los primeros prototipos de botes desplegables fueron presentados
en la EXPO Universal de París de 1900.
Aunque estos barcos colosales
tenían capacidad para más de 3000 personas, las plazas disponibles de todos los
botes llenos al cupo máximo eran solamente para 1150 personas. Esto se debe a
una antigua regulación que exigía que cada buque de más de 10.000 toneladas
debería llevar al menos dieciséis botes, pero estos barcos de entre 40 y 50.000
toneladas llevaban veinte botes, por lo que cumplían con la ley.
Se cuenta que cuando Thomas
Andrews quedó al cargo del proyecto de los cruceros de la Clase Olympic llevó a
los astilleros a su esposa a ver el Titanic, al ver a algunos de los
trabajadores dijo: “Ahí
van mis amigos, Nellie”. Andrews era visto como un
buen gerente, un hombre justo y un jefe preocupado por sus trabajadores.
Mucha gente se aproximaba hasta
los astilleros para contemplar esos gigantes que se estaban levantando. La
ciudad de Belfast se vió incrementada con la llegada de trabajadores y de sus
familiares, y para cubrir sus necesidades, se necesitaron más comercios y
hospedajes, aumentando así el comercio, la población y economía de la ciudad.
Sin ningún otro proyecto más que la construcción de los barcos, se preveía un
puesto de trabajo fijo durante al menos dos años para más de 15.000 personas.
No era sólo la construcción de los barcos, si no casi la construcción de una
nueva ciudad en torno a los astilleros.
Las piezas de un barco como estos
eran de unas dimensiones desconocidas hasta la fecha. Por las chimeneas podrían
caber perfectamente dos vagones de tren. Sólo para mover una de sus anclas se
necesitó un tiro de veinte caballos. Se calcula que se usaron más de tres
millones de remaches para ensamblar las planchas del casco.
Aunque para los obreros que
trabajaron en el Titanic, las condiciones eran muy duras. Los hombres podían
tirarse desde las 6:00 hasta las 20:15 de la noche trabajando cinco días a la
semana. Y desde las 8:00 hasta las 16:00 los sábados.
En el momento de construir el
Titanic y el Olympic, las regulaciones de la salud y la seguridad laboral que
hoy abundan no existían, en consecuencia, habían muchos accidentes. En un
momento dado, Harland & Wolff compró un automóvil y lo mantuvo en la puerta
principal para tomar a los heridos y trasladarlos rápidamente al hospital más
cercano. En el momento de la construcción del Titanic y el Olympic, más de 450
hombres fueron heridos y 17 murieron.
Algunos de los fallecidos fueron:
John Bell murió el 15 de octubre
de 1909 después de caer de un andamio del Olympic.
George Simpson, un calentador de
remaches, murió el 22 de noviembre de 1909.
El 20 de abril de 1910, Samuel J.
Scott, un muchacho de 15 años de Templemore Street, Belfast, murió a causa de
una fractura de cráneo tras caer de una escalera de andamio. Era recogedor de
remaches.
John Moffat, un pintor, murió el
7 de junio de 1910 por una fractura de cráneo tras ser golpeado por una grúa
corrediza.
Adam E. Smith murió el 21 de
junio de 1910 después de ser aplastado por una plancha de hierro.
El 23 de junio de 1910, John
Kelly, un calentador de remaches, de 19 años, de la Convention Street, Belfast,
murió de shock tras caer desde una grada al suelo.
Robert Bell, ayudante de
chapista, de Armagh, viviendo en Lyons Street, Belfast, fue aplastado por
placas de hierro y murió el 22 de agosto de 1910.
Samuel Haire, un carpintero,
murió el 28 de septiembre de 1910 después de que un tablón de madera cayera
desde más de 80 pies sobre él.
El 5 de noviembre de 1910, William
Clarke, un perforador de 27 años de coulter Street, Belfast, cayó desde el
andamio y murió dos días después, el 7 de noviembre.
William Flanagan, andamista,
murió el 2 de diciembre de 1910 después de ser golpeado por una pieza de madera
que caía.
El 31 de mayo de 1911, james
Dobbin, un carpintero de Merret Street, Belfast, se lesion durante el
lanzamiento del Titanic cuando fue aplastado por la caída de una madera y murió
el 1 de junio.
El 31 de junio de 1911, Robert
James Murphy, un remachador de Hillman Street, Belfast, murió a causa de una
fractura de cráneo después de que el andamio en el que estaba de pie colapsara
y cayera 30 pies. Su hijo, Robert Murphy Jr., murió durante la construcción del
Olympic. Cayó desde 60 pies de altura el 6 de diciembre de 1910.
Un hombre, Joseph Sharpe, fue
disparado por un compañero de trabajo mientras trabajaban en el barco,
afortunadamente, Mr. Sharpe sobrevivió.
Ernest Morgan, un pintor de
Roxborough Street, Belfast, murió el 12 de febrero de 1912 de fractura de cráneo
tras ser golpeado por una grúa movible.
Stephen M. Gracey, un obrero de
30 años de edad, de Glenalpin Street, Belfast, murió el 21 de marzo de 1912 de
una fractura de pelvis y rotura de brazo después de ser aplastado por una pieza
fundida en el taller de moldeo.
Un informe de los accidentes del
Olympic se presentó en la reunión de gerentes el 8 de junio de 1911. Este
informe indicaba 9 accidentes mortales, 14 graves y 206 leves que se habían
producido durante la construcción del Olympic.
Un informe similar al del Olympic
del 10 de abril de 1912, detallando las muertes y accidentes ocurridos durante
la construcción y acondicionamiento del Titanic, hizo que los gerentes se
reunieran en el astillero. Las cifras finales mostraron un balance de 8
accidentes fatales, 28 graves y 218 leves.
La compensación por los muertos
podrían variar en función de su actividad y antigüedad en la empresa.
IV
En los periódicos se hablaba
constantemente de estos dos gigantes que se estaban construyendo. Lo siguiente
son algunos reportes de la prensa de habla hispana en los que se recogen la
admiración que despertaban el Olympic y el Titanic:
LOS
NUEVOS COLOSOS DEL MAR.
Los
grandes progresos realizados en la ejecución de las obras del Olympic y el
Titanic, los dos grandes colosos que la casa Harland y Wolff construye en
Belfast, para la compañía de navegación inglesa White Start, y el próximo
lanzamiento de estos dos nuevos gigantes del mar, despierta en todas partes
vivísimo interés, y es objeto de apasionados comentarios. Según vemos en la
prensa professional extranjera, el primero será botado al agua el día 20 del
octubre próximo, y el segundo antes de que termine el mes de Marzo del año
entrante. Como ya en otra ocasión hemos manifestado á nuestros lectores, ambos
buques se construyen simultáneamente, uno al lado del otro, en gradas de mil
metros de largo por cien de ancho, las mayores proyectadas hasta ahora. En los
centros de construcción, que existen repartidos por toda la redondez de la
tierra, no hay otras que las superen, y apenas se encuentran algunas que se las
pueda comparar.
El
hermoso grabado que ilustra esta página, puede servir para formar idea de la
magnitud de la empresa á que en breve se pondrá término en los astilleros de
Belfast, y de los maravillosos adelantos realizados en la época presente por la
ciencia y el arte de la arquitectura naval. Gracias á ellos, no sólo ha podido
terminarse el casco del primer coloso en un breve lapso de tiempo, sino que el
trabajo en ellos realizado es de tal modo perfecto, que despierta en el
espíritu del que lo examina una justa admiración. La unión de las planchas es
tan íntima y completa, que el barco parece materialmente hecho de una pieza.
Como rasgo notable, merece citarse la simetría con la que están colocados todos
los remaches, detalle que da al barco un aspecto de fortaleza y resistencia
excepcionales. La operación ha sido hecha por medio de prensas hidráulicas,
habiéndose puesto en el doble fondo de cada uno de los barcos, más de medio
millón, con un peso total de 270 toneladas. Para el calentamiento se han
utilizado hornos portátiles, en los que se quemaba combustible líquido, cuya
llama, proyectada por una fuerte columna de aire, envolvía el remache de una
manera uniforme en toda su extensión, con lo que se abreviaban de un modo
considerable los diversos tiempos que constituyen el remachado.
Como
todo lo que se relaciona con la construcción de estos nuevos leviatanes está
lleno de interés, ó resulta, por lo menos, curioso, haremos constar que cada
uno de los aparatos de remache hidráulicos pesan siete toneladas, siendo los
más potentes y grandes que hasta ahora se han construído. A pesar de eso,
trabajan sin producir ruído y se les maneja con suma facilidad, por hallarse
suspensos de grúas móviles, que cambian rápidamente de sitio, á medida que lo
exigen las necesidades de la construcción.
Al
mismo tiempo que se consolida la estructura del casco, interiormente se trabaja
con intensidad febril en la construcción de las diversas dependencias,
deduciendo que cuando dentro de poco sea botado al agua este enorme buque, el
más grande de cuantos hasta ahora han salido de un astillero, estará tan
adelantado que no tardará mucho en hallarse en condiciones de surcar el mar
llevando á su bordo varios miles de pasajeros y muchos miles de toneladas de
carga.
Cuando
sea botado al agua el barco pesará 30.000 toneladas, llegando á desplazar
60.000 cuando tenga todos sus cargos á bordo y esté en disposición de navegar.
Su registro neto será de 45.000 toneladas.
Para
que los no familiarizados con la construcción naval moderna puedan comprender
lo que significa y representa la enormidad de estas cifras, les recordaremos
que la tara máxima de nuestros vagones de ferrocarril destinados al transporte
de mercancías, es sólo de 10 toneladas, de suerte que, para transportar el
cargamento que puede llevar en sus bodegas el Olympic, necesitaríamos más de
mil trenes, compuestos de 30 unidades. Para que sea posible éste verdadero
milagro, ha sido preciso darle al buque una longitud de 860 pies, la altura de
la Giralda de Sevilla, y una anchura superior á la inmensa mayoría de nuestras
calles, entre las que por excepción se encuentra alguna que exceda de 30 varas,
que es la manga del barco.
La
White Start Line se ha distinguido por el gran tonelaje y las enormes
dimensiones de sus barcos. Con los que ahora construye seguirá manteniendo el
primer puesto, y podrá vanagloriarse de ser la Compañía de navegación que posee
los mayores colosos que sustentan las aguas del mar, aunque no sabemos si será
por mucho tiempo, porque ya se habla de empezar á construir, tan pronto como
queden desocupadas las grandes gradas que ocupan el Olympic y el Titanic, dos
barcos de 900 á 1.000 pies de largo, con un registro neto de 50.000 toneladas,
cifras que será difícil traspasar en lo sucesivo, á menos de que se gasten á
manos llenas los millones, se construyan nuevos diques y se ahonden y ensanchen
los canales que dan acceso á los grandes puertos que sirven de punto de partida
y de estación de término á los modernos leviatanes que la arquitectura naval,
en su incesante progreso, tal vez nos tenga preparados para dentro de algún
tiempo.
- Vida Marítima. Número 314. 20 de septiembre de 1910.
EL
VAPOR “OLIMPIA,” EL MAYOR TRANSÁTLANTICO DEL MUNDO.
En
los astilleros Harland y Wolff, en Belfast, ha sido botado al agua
recientemente el Olympic, primero de los dos grandes vapores, el otro es el
Titania, que la compañía White Star hace construir para su servicio entre
Southampton y Nueva York. Estos dos buques son los mayores hasta ahora construidos;
tienen 259’25 metros de largo entre perpendiculares y 28’21 de ancho, desplazan
50.000 toneladas y su calado es de 10’37 metros, cifras todas superiors á las
del Mauretania y del Lusitania, los dos célebres transátlanticos de la compañía
Cunard, que, en cambio, son más veloces.
Los
aparatos motores del Olympic consisten en tres árboles de hélice, los de babor
y estribor están movidos cada uno por un pilón de movimiento alternativo, de
cuatro cilindros y triple expansión; el árbol central se mueve por medio de una
turbina de baja presión que recibe el vapor de escape de las máquinas
alternativas. Las dos máquinas alternativas y la turbina central desarrollan
una fuerza total de 46.000 caballos. Esta combinación de motores, ya aplicada
por la referida compañía á otros buques suyos, da una economía de carbón de 14
por 100.
El
Olympic podrá llevar 750 pasajeros de primera clase, 560 de segunda y 1.200 de
tercera, lo que con la tripulación, compuesta de 856 hombres, representa un
total de 3.346 personas. Su instalación ofrecerá todas las comodidades y todo
el lujo apetecibles; aparte de los magníficos camarotes, comedores y salones,
habrá en él un “café floral” cubierto de enredaderas, un salón de baile, un
skating-ring, baños turcos, campos de lawn-tennis, gimnasia, piscina y en una
palabra, todo cuanto para regalo y recreo pueda pedir el viajero más exigente.
Además tiene, aun con mal tiempo, una gran estabilidad.
Los
antes citados vapores de la Compañía Cunard desplazan 39.000 toneladas, tienen
un andar de 25’5 nudos y necesitan una fuerza motriz de 75.000 caballos; el
Olympic, según hemos dicho, desplaza unas 50.000 toneladas, y para su velocidad
de 21 nudos sólo necesita 46.000 caballos de fuerza. En presencia de estos dos
tipos de buques cabe preguntar: ¿es mejor construir buques de gran tonelaje y
de velocidad moderada, ó buques de menor tonelaje y mayor velocidad? Y en el
primer caso, ¿cuál es el límite de tonelaje que parece realizable?
Las
grandes velocidades del Mauretania y del Lusitania exigen máquinas muy potentes
que gastan mucho carbón y son, por ende, muy onerosas; además, estas
velocidades requieren buques de extremidades muy afiladas, con lo que su
capacidad de carga resulta menor que la de los barcos de velocidad moderada.
Estos últimos son, pues, de un rendimiento económico mayor, tanto por su
capacidad de carga de mercancías y el número más considerable de viajeros que
pueden transportar, como desde el punto de vista de la menor potencia de las
máquinas motrices, y, por consiguiente, de su menor consumo de carbón. En
resumen, las grandes velocidades sólo pueden ser realizadas por las compañías
de navegación en condiciones especiales y cuando, por razones de Estado,
reciben subvenciones. De aquí que la tendencia actual sea el aumento del tonelaje
y el empleo de velocidades moderadas, tendencia que ha seguido siempre la
compañia White Star en sus buques, cuyo último tipo son el Olympic y el
Titanic.
La
Compañía Cunard parece querer emprender también esta senda para el nuevo vapor
que á empezado a construir. La compañía alemana Hamburgo-América comienza
también la construcción de un buque cuyo desplazamiento (52.000 toneladas con
un calado de 10’37 metros) será superior al del Olympic y cuya velocidad será
de 22 nudos, en vez de los 21 de éste, con una fuerza motriz de 60.000 caballos
producida por turbinas que moverán cuatro hélices.
Pero
si el aumento de tonelaje de los buques de la marina mercante es la tendencia
general en los momentos actuales, hay que ver si este aumento tiene un límite en
la práctica. Desde el punto de vista del calado, la cifra de 10’37 metros que
corresponde a la del Olympic y del Titanic parece ser un máximo que
probablemente no pueda sobrepujarse; porque es preciso que esos gigantes del
mar puedan entrar en los puertos en cualquier momento de la marea y, por
consiguiente, durante la marea baja. Ahora bien, si el canal de Ambroise que
sirve de entrada al puerto de Nueva York ha sido dragado hace poco a una
profundidad de 12,20 metros por debajo de las más bajas mareas, no sucede lo
mismo en los puertos europeos, en donde, á pesar de las importantes obras
realizadas en estos últimos tiempos, la profundidad de los canales de acceso
dista mucho de alcanzar aquella cifra.
Otra
cuestión acerca de la cual no están de acuerdo los armadores es la siguiente: á
consecuencia del aumento de tonelaje, se rebajará el flete de las mercancías;
pero ¿será posible, aun en las líneas de mayor tráfico, contar á la ida y á la
vuelta durante todo el año con carga suficiente para llenar un buque de tanta
capacidad? Además, los operarios de carga y descarga de mercancías en los
puertos exigirán más tiempo y determinarán una más larga inmovilización de los
buques, lo que ocasionará una pérdida de rendimiento que puede llegar á ser
importante.
Por
otra parte, en los puertos de llegada y salida de esos grandes transátlanticos
habrán de construirse espaciosos muelles dotados de todas las máquinas
necesarias para efectuar rápida y económicamente el embarque y desembarque de
mercancías, y también diques especiales para la carena de esos colosos.
Como
se ve, el asunto es muy complejo. Si la construcción de esos buques sólo
presenta técnicamente dificultades de solución realizable, no sucede lo mismo
desde el punto de vista económico y comercial. Este último factor es, pues, el
que habrá de ser tenido en cuenta y el que fijará el tonelaje máximo
prácticamente posible de alcanzar para esta clase de buques.
- La ilustración artística. Número 1.522. 27 de febrero de 1911.
EL
VAPOR MÁS GRANDE DEL MUNDO.
El
14 de Junio próximo saldrá de Southampton para Nueva York, en su primer viaje,
el vapor de tres hélices Olympic de la “Wite Star Line”.
El
Olympic, como instrument de comercio, representa la más alta perfección á la
que se ha llegado en la arquitectura naval, y por su supremacía en todos los
órdenes, es merecedor al histórico nombre con el que se le bautizó.
Para
dar una idea de la enormidad de su estructura, diremos que mide 269 metros de
eslora y 28 de manga; que tiene 11 cubiertas de acero, y se divide en 15
compartimentos estancos; añadiendo, como dato curioso, que la altura desde la
boca de las chimaneas hasta la quilla es de 54 metros. Este coloso tiene 45.000
toneladas de registro y 66.000 de desplazamiento, y es movido por combinación
de turbinas y máquinas recíprocas. Por lo que se refiere al suntuoso lujo de
sus cámaras y refinado confort llevado á todos los departamentos de viajeros,
nos fijaremos en el espléndido salón fumador de primera clase, cuyas paredes
están revestidas de finísimas maderas talladas, con incrustaciones de nácar, y
en uno de los numerosos camarotes de lujo, cuyas vistas publicamos. El Olympic
puede conducir 2 500 pasajeros de todas clases, además de su tripulación de 860
hombres; tiene sala espaciosa de gimnasio, jardín y café al aire libre, tres
ascensores para uso de los viajeros, restaurant á la carta, además del salón
comedor de primera, piscina de natación, baños corrientes, turcos y eléctricos.
Al
igual que el Olympic será el Titanic, de la misma Compañía, que entrará en servicio
unas semanas más tarde.
- Vida marítima. Número 338. 20 de mayo de 1911.
V
El 31 de mayo de 1911, el Olympic
estaba listo y, coincidiendo con la botadura del Titanic a la que asistieron
más de 100.000 personas, varios invitados VIP al evento fueron llevados hasta
el Olympic.
A las 16:30, el capitán Edward
John Smith tomó el mando del transatlántico y lo llevó a través de Belfast
Lough (acompañado por el Nomadic y el Traffic) hasta Liverpool. Estuvo allí un
día y el 3 de junio llegó a Southampton para preparársele para su viaje
inaugural.
El Olympic llegó a Nueva York en
5 días, 16 horas y 42 minutos, con una velocidad media de 21,7 nudos. En el
viaje inaugural del Olympic, incluso con clima adverso y fuerte viento,
desplazándose a contracorriente, la vibración fue más bien escasa. Podría alcanzar
los 24 nudos (44,4 km/h).
Bruce Ismay fue en ese viaje
inaugural y estaba tan contento que no
podía esperar para informar a Lord Pirrie de que el Olympic era “una maravilla”.
Al llegar a Nueva York, la multitud
sorprendida admiraba el barco. Nunca se había visto una nave de ese tamaño.
Atracó en el muelle 59. Partió de Nueva York a mediodía del 28 de junio y llegó
a Southampton el 5 de julio, con una velocidad promedio de 22,5 nudos.
El 20 de Septiembre de 1911 el
Olympic hacía su quinto viaje. A las 11:25 salía de puerto con 1313 pasajeros y
el capitán Smith al mando. A las 12:44 aumenta la velocidad de 11 a 16 nudos.
A medida que se iban a cruzar con
un barco de guerra, el Olympic propinó dos explosiones de sonido con sus
silbatos de vapor. En aguas internacionales, dos estruendos del silbato de vapor
significan un giro a babor, y un giro a babor por el canal no era algo que se
saliera de la rutina, por lo que quizás no se prestó tanta atención como
deberían. El caso es que el Hawke se vió arrastrado hacia la popa del gigante
coloso que arrastraba el agua con él.
El HMS Hawke colisionó con el RMS
Olympic. El crucero de guerra, cuando se sintió arrastrado por la enorme
succión que provocaba el gigantesco buque de la White Star, empotró su proa
contra el extremo de popa del Olympic y desgarró parte del casco según
avanzaba. Se abrieron dos compartimentos en el Olympic. Al chocar, ambos
capitanes ordenan cerrar las puertas herméticas. Por fortuna, no hubo que lamentar
pérdidas humanas, aunque el costado de estribor de popa del Olympic acabó con
un gran boquete y la proa del Hawke completamente abierta y arrugada. Ahí
finalizó su quinto viaje, los pasajeros fueron desembarcados en la bahía de
Osborne a la espera de otra embarcación mientras el Olympic volvía a puerto
para ser reparado. Se necesitaron dos semanas para arreglarlo.
Un juzgado naval de investigación
eximió de culpa al Hawke y en diciembre de 1911, un Tribunal del Almirantazgo
hizo que recayera toda culpa sobre el Olympic. Al parecer, los funcionarios de
la White Star Line se quejaron públicamente, pero en privado cuestionaron los
métodos de mando del capitán Smith.
William Murdoch era primer
oficial en el Olympic cuando sucedió el incidente, y él estaba en el puente de
popa en el momento de la colisión. Prestó declaración el 17 de noviembre de
1911.
Mr. Laing: ¿Fue usted el primer oficial
en el Olympic?
Mr. Murdoch: Lo soy.
Mr. Laing: ¿Tiene usted un certificado
de maestro adicional?
Mr. Murdoch: Sí.
Mr. Laing: ¿Fue usted un teniente de la
Reserva Naval Real?
Mr. Murdoch: Sí.
Mr. Laing: ¿Fue su deber estar en la
popa?
Mr. Murdoch: En el extremo de popa del
buque.
(…)
Mr. Laing: ¿Qué fue lo que atrajo su
atención, en cualquier modo que lo hiciera, hacia el Hawke?
Mr. Murdoch: Sonaron dos exploxiones
cortas de nuestro propio silbato de vapor y, naturalmente, miré a ver porqué
era.
Mr. Laing: ¿Qué vió?
Mr. Murdoch: Vi el crucero aproximándose
a lo largo de la amura de estribor a continuación.
(…)
Mr. Laing: ¿Hubo algo que atrajera su
atención estando en la cubierta del barco?
Mr. Murdoch: Unos minutos más tarde, vi
al crucero que subía casi en paralelo a nuestro curso.
Mr. Laing: ¿En qué lado de ustedes?
Mr. Murdoch: En el lado de estribor.
Mr. Laing: ¿No puede juzgar nada en
absoluto o podría juzgar a que distancia estaba pasando lateralmente de
ustedes?
Mr. Murdoch: Alrededor de mil pies,
diría yo.
Mr. Laing: ¿No hizo nada en absoluto en
referencia a su nave cuando vio el Hawke?
Mr. Murdoch: No soy el responsible de la
navegación en esa parte de la nave.
Mr. Laing: No me refiero a la
navegación, digo que si no hace nada en esa parte de la nave.
Mr. Murdoch: Nuestra bandera fue bajada.
(…)
Mr. Laing: ¿Vio la colisión, al fin y al
cabo?
Mr. Murdoch: No vi la colisión.
Mr. Bateson: ¿Usted no sabe mucho de
ello, aparantemente?
Mr. Murdoch: He dicho todo lo que sé.
Mr. Bateson: ¿Qué estaba haciendo usted
en la toldilla de popa?
Mr. Murdoch: En el extremo de popa del
buque…
Mr. Bateson: ¿Estaba haciendo algo, cualquier
cosa, o nada?
Mr. Murdoch: Hay muchas cosas que
atender.
Mr. Bateson: Como por ejemplo…
Mr. Murdoch: Bueno, tengo que ver que
todo esté asegurado y listo para el viaje por mar después de que el buque
partiera, ver todo lo que esté por debajo y más adelante, y asistir con el
teléfono y los telemotores.
Mr. Bateson: ¿Le lleva un buen tiempo en
hacerlo?
Mr. Murdoch: Sí.
Mr. Bateson: ¿La primera vez que vio al
Hawke usted estaba haciendo pivotar el timón a estribor?
Mr. Murdoch: Sí.
Mr. Bateson: ¿Y oyó las dos explosions?
Mr. Murdoch: Después de oir las dos
explosiones.
(…)
Mr. Bateson: Y entonces, en un momento u
otro, lo vio, ¿le pareció a unos tres puntos en la aleta de estribor?
Mr. Murdoch: Tres puntos por la aleta de
estribor.
Mr. Bateson: ¿Muy poco antes de la
colisión?
Mr. Murdoch: Eso sería, probablemente,
unos cinco minutos, de cinco a seis minutos. No podría juzgar el tiempo con
exactitud. Debo decir que de cinco a seis minutos.
(…)
Mr. Bateson: ¿Usted dijo que lo vio a
unos mil pies de ustedes?
Mr: Murdoch: Sí, cuando estaba casi en
paralelo a nuestro curso, navegando por el lado de estribor.
(…)
Mr. Bateson: Mil pies desde ustedes es
un poco más de trescientas yardas de la posición que nos ha dado, si el Hawke
puso su timón a estribor, no podría golpearos ¿Podría?
Mr. Murdoch: Eso es cuestionable.
(…)
Mr. Bateson: ¿Qué distancia habían
recorrido desde ese momento hasta el momento de la colisión?
Mr. Murdoch: No podría decirle.
Mr. Bateson: Usted ha hablado de unos
cinco minutos de este buque al suyo, navegando a un cuarto de milla cada
minuto.
En este punto Murdoch no
contesta. Se le permitió retirarse. El hecho de que respondiera tan
concisamente denota que había absorbido bien las instrucciones del abogado de
responder con el menor número de palabras posibles y contar sólo lo
extrictamente necesario.
El capitán Smith creía firmemente
que el Olympic y el Titanic eran insumergibles. Durante una charla sobre el
accidente del Hawke con el Olympic, un joven oficial le dijo a un periodista “el comandante del Hawke
tuvo la culpa. Él fue a mostrar su buque de guerra ante una multitud de
pasajeros e hizo un error de cálculo.” El capitán
Smith sonrió enigmáticamente ante la teoría de su subordinado, pero no hizo
ningún comentario respecto a esta visión de la desgracia. “De todos modos -declaró el capitán Smith-, el Olympic es insumergible y el
Titanic será igual cuando entre en servicio. Bueno, cualquiera de estos buques
podría ser cortado en dos mitades y cada mitad permanecería a flote
indefinidamente. Los buques insumergibles se han conseguido con estas dos
maravillosas naves. Me atrevo a añadir que incluso si las máquinas y calderas
de éstos buques fueran arrancadas y cayeran através del casco, flotarían
igualmente.” Toda una bravuconería por su parte,
prepotencia al máximo al tener fe ciega en esas máquinas y subestimar el poder
de la Naturaleza.
El Olympic volvió a servicio el
20 de noviembre de ese mismo año. Tanto Smith como Murdoch mantuvieron sus
puestos y rangos en los siguientes viajes del Olympic. El 24 de febrero de 1912,
a las 16:26, el barco se estremeció. Había perdido una pala de una hélice tras
chocar con los restos de un naufragio. Entró a duras penas en Playmouth el 27
de febrero y el 28 de ese mismo mes fue enviado a Belfast para nuevas
reparaciones. Llegó a Belfast el 1 de marzo y al dique seco al día siguiente.
La reparación se completó el día 4 de marzo, habiendo sido retrasada por
fuertes vientos. El 7 de marzo, dejando Belfast, golpeó su fondo, esta vez sin
daños. Llegó a Southampton al día siguiente y su próximo viaje sería el día 13.
Mientras que los dos últimos accidentes se podían haber evitado con los radares
modernos, el incidente del Hawke podría haberse tomado como una advertencia en
el manejo de éstos enormes vapores.
El capitán Smith comandó los
nueve viajes a Nueva York con el Olympic y luego se le ordenó ceder su puesto
al capitán Herbert James Haddock para que Smith capitaneara el Titanic. El
veterano capitán tenía planeado llevar el Titanic hasta Nueva York y volver a
Inglaterra en calidad de pasajero, no como capitán, puesto que ese sería su
viaje de jubilación.
Para el momento en el que el
Olympic regresaba a Belfast para las reparaciones del accidente con el Hawke,
el Titanic ya tenía la primera de sus chimeneas instalada, la número 2
concretamente. Antes del día 10 de noviembre de 1911 el Titanic ya tendría
también instalada la chimena número 1.
VI
El Titanic había sufrido diversas
modificaciones de última hora respecto a su gemelo el Olympic. Por ejemplo, en la
cubierta de paseo del Titanic, es decir, la cubierta A, la mitad delantera fue
acristalada, a excepción del frente, mientras que en el Olympic estaba abierta
por todos los lados. En la cubierta B del Olympic había otra cubierta de paseo
(ésta vez acristalada), pero fue sustituida por camarotes en el Titanic ya que
casi nadie la usaba. Quizás por eso, las ventanas de la cubierta B del Titanic
son más espaciadas y estrechas, mientras que las de la cubierta A son tan
amplias y tan juntas unas de otras como las de la cubierta B del Olympic. Esto
sería para permitir la entrada de la mayor cantidad posible de rayos de sol a
la cubierta. Ésto también desmonta la teoría de la conspiración que dice que en
verdad se hundió el Olympic y no el Titanic: si se hundió el Olympic, ni Bruce
Ismay, ni la familia Cardeza, ni muchos otros pasajeros habrían podido tener
camarotes ni las lujosas suites en las que viajaron, ya que en el Olympic
sencillamente no existían. En la cubierta B, a popa de la superestructura,
ambos barcos tenían una zona abierta al mar, pero en el Olympic era mucho más
larga que en el Titanic. En el Olympic, esa sección ocupaba casi los tres
últimos botes salvavidas, mientras que en el Titanic no llegaba a cubrir la
longitud de uno sólo. Al haber eliminado esa cubierta de paseo en el Titanic,
se pudo ampliar el tamaño del restaurant a la carta hacia babor y añadir en
estribor una cafetería extra. La parte que daba a proa de la cubierta B en la
superestructura tenía ventanas rectangulares en el Olympic, mientras en el
Titanic se intercalaban éstas con ojos de buey circulares. La caseta de mando
del Olympic era curva y la del Titanic recta. Los flotadores del Titanic eran
blancos, sin letras ni inscripciones. Se alfombró diversas estancias en lugar
de lucir suelos de linóleo. El color de parte del mobiliario también fue
cambiado, por ejemplo los sillones de cuero de la sala de fumadores de primera
clase: mientras que en el Olympic eran verdes, en el Titanic eran granates. El
cuadro sobre la chimenea de dicha sala también era distinto en ambos barcos. La
sala Marconi en el Olympic tenía una ventana al exterior, mientras que en el
Titanic no había ninguna ventana. Los alerones del puente no sobresalían nada
de la superestructura en el Olympic, mientras que en el Titanic sobresalen 60
centímetros a ambos lados, ésto es para proporcionar una mejor visión de los
costados del barco. Lo mismo se hizo con el puente de maniobras de popa. Ésta
característica se incorporaría al Olympic a finales de 1912. Las disposiciones
en los camarotes de los oficiales también fueron ligeramente distintas. En la
cubierta de botes del Titanic también fueron agregadas algunas cabinas de
primera clase, cosa que en el Olympic no estaban, y alguna fue ocupada en el
viaje inaugural del Titanic. Unas pequeñas ventanas en la cubierta de botes
(que realmente proporcionaban luz a las cabinas de la cubierta A) eran ovaladas
en el Olympic y redondas en el Titanic. En la cubierta A, en torno a la
escalera de primera clase de popa, se añadieron dos camarotes de primera clase,
uno de ellos sería ocupado por Thomas Andrews y otro por el padre Francis
Browne, y éste habló de lo difícil que le resultó encontrar su camarote en el
Titanic cuando le habían dejado los planos del Olympic. La disposición de los baños
turcos también fue diferentes en ambos barcos. En la cubierta G, a proa, el
Olympic tenía una sala, una gran habitación con numerosas literas para los
pasajeros de tercera clase; ésto fue dividido en camarotes individuales en el
Titanic. Los tubos de ventilación también fueron modificados, haciéndolos
ligeramente más altos en el Titanic. Los tragaluces del castillo de proa del
Titanic también eran distintos. Estos son sólo algunos de los cambios que se
realizaron, entre otras cosas. Hablando en términos actuales, el Titanic sería
el Olympic 2.0, una versión mejorada del anterior.
J. Bruce Ismay (Director administrativo
de la White Star Line):
Cuando
construimos el Titanic, quisimos al mejor barco que a los constructores les
fuera posible producir. Fue lo último en el arte de la construcción naval;
absolutamente ningún dinero fue escatimado en su construcción.
El
Titanic fue construido en Belfast por los señores de Harland & Wolff de
Belfast. Ellos construyeron prácticamente toda la flota de la White Star Line,
el Olympic, el Baltic y todas esas naves. Los señores de Harland & Wolff
tuvieron carta blanca para construir el barco y poner todo lo mejor en él.
Después de haber gastado todo el dinero en la nave, agregaban su comisión al
coste bruto, el cual les pagaríamos a ellos. Deberíamos, naturalmente,
conseguir el mejor barco que fuera posible.
El
barco costó 7.500.000 $. Fue asegurado por 5.000.000 $. Cuando comienzas a
construir un barco, debes empezar probablemente unos cinco o seis años antes de
cuando lo quieras tener. Los señores de Harland & Wolff prepararon los
planos. Entonces los someten a nosotros, a los directores de la White Star Line
o al mánager de la White Star Line. Han sido pasados cuidadosamente por los
representativos de los constructores. Intentan hacer sugerencias para mejorar
esos planos. Los devuelven completamente retocados y son presentados. Debería
tener miedo de decir con qué frecuencia.
Estábamos
muy ansiosos, en efecto, de tener una nave la cual podría flotar con sus dos
mayores compartimentos llenos de agua. Lo queríamos para protegerse de
cualquier vapor que corriera hacia el barco y le golpeara en un mamparo, porque
si una nave corriera por un costado y sucede que golpea en un mamparo, debería
abrirse dos grandes compartimentos, y estábamos ansiosos de protegerlo de la
posibilidad de que eso sucediera. El Olympic y el Titanic fueron construidos de
manera que pudieran flotar con sus dos mayores compartimentos llenos de agua.
Creo que estoy en lo cierto al decir que hay muy pocas naves de las que se
pueda decir lo mismo.
El
Titanic dejó Belfast, tan lejos como recuerdo, el 1 de abril. Se sometió a sus
pruebas, las cuales fueron enteramente satisfactorias.
Aunque lo cierto es que dichas
pruebas de navegación se posponieron hasta el día siguiente, el martes 2 de
abril.
Harold A. Sanderson (Co-director de la
White Star Line):
El
Titanic fue construido con un número de mamparos herméticos inusual; quince en
total. Aquellos mamparos eran de construcción especial, levantados tanto como
sea posible en línea recta, y fueron construidos por encima de los requisitos
de Lloyd’s. El enchapado y las conexiones también fueron de especial fuerza, y
por encima, dije, de lo que los requisitos de Lloyd’s dicen que deberían de
haber sido. Tenía un doble fondo, el cual ocupaba nueve décimas partes. Ese
doble fondo, en lugar de terminar en el fondo de la panza, lo cual es
ordinariamente el caso, fue levantado hacia arriba de la panza. La disposición
de las bombas fue excepcional, cada compartimento de calderas tenía su propio
equipo, lo cual es una cosa bastante inusual en ese aspecto.
Martes, 2 de abril de 1912
El día 2 de abril, Thomas Andrews
se despidió de su esposa e hija. Un coche de caballos le recogió en la entrada
de Windsor Avenue y fue llevado hasta el astillero donde el Titanic realizaría
las pruebas de mar antes de partir hacia Shouthampton. A su llegada a Nueva
York, Andrews debería ser el representante oficial de la empresa.
A las 10:00, tirado por
remolcadores y por sus propios medios, el Titanic sale del muelle por el río
Lagan, navega por el lago de Belfast. Empiezan a probar las máquinas a 20 nudos
con maniobras y puesto marcha atrás. Las pruebas de navegación se hicieron en
Belfast Lough, con brisa muy débil y tiempo muy claro.
Charles H. Lightoller (Segundo oficial):
Las
pruebas de mar fueron tomadas en Belfast Lough. La nave corrió una cierta
distancia en un camino relativamente recto y vuelta atrás, por unas cuatro
horas, dos adelante y dos de vuelta. Para una nave de ese tamaño fue a una
buena velocidad.
Cuando
el barco fue construido, tan sólo esperábamos ir a 21 nudos, por lo tanto todo
sobre 21 era muy bueno. No sé cuál fue su velocidad en el viaje de pruebas,
pero entendemos que debería haber ido eventualmente cada vez más rápido cuando
se puso a punto. Me atrevo a decir que queríamos ir a máxima velocidad de un
momento a otro, y naturalmente lo hablemos; nos preguntamos cuál podría ser
eventualmente su velocidad máxima.
Vi
testar las puertas herméticas yo mismo, y estaban trabajando todas en perfecto
orden.
Harold G. Lowe (Quinto oficial):
Llegamos
a Belfast y rondamos por todo, haciendo inventario de todo a bordo de la nave,
y también anotando las condiciones de éstas cosas. Fuimos alrededor de los
botes salvavidas. Los números impares, los números 1, 3, 5, 7, 9, 11, 13 y 15,
que estaban en el lado de estribor de la nave, e incluso los números que
estaban en el lado de babor.
Mr.
Moody y yo mismo tomamos los botes de estribor, y Mr. Pitman y Mr. Boxhall
tomaron los botes del lado de babor, y fuimos reacondicionándolos; esto es
decir, contando los remos, las chumaqueras, los toletes y vimos que había un
mástil y una vela, aparejo, equipamiento, y todo cuanto cabía en los botes, y
también una lata de galletas estaba correcta y también había dos cubiletes de
agua en el bote, dos achicadores, dos tapones y el timón. Había una brújula,
una lámpara y aceite para quemar por ocho horas. Todo estaba absolutamente
correcto a excepción de un cazo de agua. Un cazo de agua es un largo envase, de
una pulgada y cuarto de diámetro, el cual se sumerge en el interruptor de agua
y saca el agua. Fue lo único que estaba escaso en nuestros botes.
Había
botes fuera de los costados, botes que colgaban a los lados de la nave. Había
dos desplegables a cada lado, dos en babor y dos en estribor, y los examinamos.
Todo
estaba absolutamente correcto; juro eso.
A las 14:00 el barco se mueve por
el mar de Irlanda a una velocidad de 18 nudos continuando con los ejercicios y
en dos horas regresa a Belfast. El supervisor de la cámara de comercio, Francis
Carruthers, inspecciona la nave y ajusta las brújulas para la operación en alta
mar.
Con 8 oficiales y 112 miembros de
la tripulación parten hacia Southampton. Estaban el capitán Smith, los
oficiales, Thomas Andrews, el ingeniero jefe Joseph Bell y los segundos
ingenieros Fergunson y Hesketh también. El presidente de la Harland & Wolff,
Lord Pirrie, no asistió por problemas de salud, concretamente neumonía. En su
lugar embarcó su sobrino Thomas Andrews acompañado por los ocho técnicos del
astillero (el grupo de garantía) para evaluar el funcionamiento del barco. El
director de la White Star Line, Bruce Ismay, tampoco embarca debido a
compromisos familiares y es reemplazado por otro ejecutivo de la empresa: Harlod
Sanderson. Entre los miembros de la tripulación que no pertenecían a la White
Star si no a la Marconi estaban John “Jack” Phillips y Harold Bride, el
operador jefe y el asistente del telégrafo respectivamente.
En enero de 1912 el indicativo de
llamado telegráfico del Titanic era MUC, pero tiempo después se cambió a MGY.
Como la a compañía de radio marina dominante de la época (Marconi) asignó sus
propios indicativos, la mayoría de los cuales empezaba por la letra M,
básicamente para ser identificados con una estación Marconi, independientemente
del país o región de registro del buque.
El equipo Marconi fue entregado
al Titanic el 2 de abril. Phillips y Bride pasaron el día completando la
instalación y ajustando el equipo. Se intercambiaron llamadas de prueba con las
estaciones costeras de Malin Head y Liverpool.
El uso práctico de la telegrafía
sin hilos fue posible gracias a Guglielmo Marconi durante los últimos años del
siglo XIX. Hasta entonces, los barcos en alta mar fuera del rango visual
estaban muy aislados de la costa y de
otras naves. Un barco podía desaparecer o naufragar mar adentro y nadie saberlo
hasta notar que el buque no mantenía contacto con puerto.
Marconi, ya que la conexión
inalámbrica no competiría con la telegrafía por cable en las comunicaciones
terrestres, concentró sus esfuerzos en las comunicaciones buque-tierra. Los
buques equipados con la tecnología inalámbrica ya no estaban aislados.
El primer uso de la tecnología
inalámbrica necesitando asistencia se produjo en marzo de 1899. El faro East
Goodwin, marcando el sureste de la costa inglesa, en una madrugada con niebla,
fue embestido por el SS RF Matthews. Una llamada de socorro se transmitió a una
estación costera en South Foreland y la ayuda fue enviada.
En 1904 hubo muchos barcos
trasatlánticos británicos equipados con la tecnología inalámbrica. Los
operadores de telegrafía móvil provenían de estaciones de ferrocarril y de
oficinas postales.
En aquellos tiempos, la llamada
general era “CQ” precediendo a señales y noticias especiales. “CQ” fue adoptado
en todas las estaciones en todo el mundo. Naturalmente, “CQ” se fue con los
operadores al mar y fue utilizado también para llamada general en los buques.
Esta señal de “atención a todas las estaciones” fue adoptada pronto en la telegrafía
inalámbrica en buques y estaciones costeras.
En el primer congreso
internacional de la telegrafía sin hilos en 1903, los italianos recomendaron el
uso de “SSSDDD” para indicar una emergencia. Aunque discutida, no fue aprobada.
Decidir sobre una señal de socorro fue puesto en la agenda para la próxima
reunión en 1906. “DDD” sería adoptada más adelante como señal de silencio, lo
que indica que todas las estaciones deben dejar de enviar.
En 1904 la compañía Marconi
sugirió el uso el “CQD” para una señal de socorro. Se estableció el 1 de
febrero de ese mismo año por la circular nº 57 de la compañía Marconi. Aunque
comúnmente se ha aceptado como “Come Quick Danger” no es el caso. “CQ” es “
atención a todas las estaciones” y “D” es de “Distress”. Una interpretación
estricta sería: “Atención a todas las estaciones, desastre”.
En la segunda conferencia de
radiotelegrafía en Berlín en 1906, el tema de una señal de socorro se abordó de
nuevo. La señal de socorro elegida fue el “SOS”. Tres puntos, tres guiones y tres
puntos, que serían fácilmente reconocibles por cualquiera. El uso del “SOS” fue
ratificado oficialmente en 1908, aunque el “CQD” permaneció durante varios años
más, especialmente en el servicio británico donde se originó.
El rescate de 1500 pasajeros y
tripulantes del Republic y el Florida por el Baltic en enero de 1909 fue el
momento decisivo en la historia del rescate por telegrafía sin hilos. El
Republic de la White Star Line fue embestido por el italiano Florida en una
densa niebla. El operador inalámbrico del Republic, Jack Bins, envió un “CQD”
(el Florida no tenía equipo inalámbrico instalado). El Baltic fue al rescate de
ambos buques. Las personas responsables de la industria marítima se dieron
cuenta de la importancia de dotar a los buques con la tecnología inalámbrica.
El número de buques equipados con ésta tecnología creció rápidamente tras la
catástrofe del Republic. Por ejemplo, a finales de 1909 la compañía Marconi
tenía 143 estaciones en alta mar a bordo de buques. En el verano de 1911 aumentaron
a 303 y a finales de 1912 había 580 instalaciones a bordo de las embarcaciones.
De 1899 a 1908 hubo 9 rescates gracias al telégrafo inalámbrico. En 1909 hubo
18 y en 1915 fueron 35.
El equipo de radiotransmisión del
Titanic era el más potente del momento. El transmisor principal era de diseño
de chispa rotativa, alimentado por un alternador de 5 kilovatios (kw)
alimentado a su vez por el circuito de iluminación de la nave. El equipo
trabajaba con cuatro antenas de cable suspendidas entre los dos mástiles a unos
250 pies sobre el nivel del mar. Había también un transmisor de batería de
emergencia. El equipo podía transmitir a 400 millas por el día y a 2000 millas
por la noche. Los oficiales de radio eran conocidos en aquellos días por
marconioperadores inalámbricos o telegrafistas.
La sala marconi se encontraba a
unos 40 pies tras el puente. Tenía tres habitaciones: en el centro la sala
marconi, a estribor el camarote y a babor la sala silenciosa.
EL CUARTO SILENCIOSO: Contenía
los aparatos para transmitir. Contiene el alternador, el motor y la chispa. La
sala está insonorizada para que el ruido de la chispa no moleste a nadie. Es la
habitación que contiene el tren de transmisión.
SALA MARCONI: Donde se envían y
reciben mensajes.
DORMITORIO: Compartido, literas.
Harold S. Bride (Telegrafista
asistente):
Fui
a Belfast para enrolarme en el Titanic y probar el aparato Marconi. Tuvimos un
aparato especial de envío que doblaba nuestro rango; durante el día, estimamos
que sería capaz de alcanzar las 400 millas. Viniendo desde Belfast a
Southampton, hubieron mensajes transmitidos por Mr. Ismay respecto a la
velocidad de la nave. Fueron enviados a las oficinas White Star en Liverpool y
Southampton, diciendo básicamente que las pruebas de velocidad de la nave habían
sido muy favorables.
A las 18:00 el Titanic es tirado
por los remolcadores Herald (proa y babor), Haskinson y Herculano (costados de
babor y estribor) a lo largo del río Lagan y el lago de Belfast. Cerca de la
ciudad de Carrickfergus, en la desembocadura del lago, los remolcadores se
alejan y la nave es dirigida por los contramaestres Alfred Nichols y Albert
Haines, aun bajo inspección, se desplaza por el mar de Irlanda, regresa al lago
Belfast y se detienen. Se le da el certificado de “bueno durante un año a
partir del 2 de abril de 1912.”
Después de las pruebas, tomaron a
bordo algunas cosas como artefactos de cocina, algunas sillas, etc. y pusieron
rumbo a Southampton.
Dejaron Belfast a eso de las
20:00. El Titanic parte para cubrir 917 km hasta Southampton, terminal
principal de vapores de la White Stas Line desde 1907. Quien lo comanda es el
capitán Charles Bartlett, Superintendente de la Marina de la White Star Line.
Navegaban a 18 nudos.
Miércoles, 3 de abril de 1912
Durante todo el trayecto el mar
estuvo calmado. El tiempo era bueno, aunque hacía frío mientras el Titanic
cruzaba el canal de San Jorge. Entre las 4:00 y las 6:00 de la mañana enfrenta
a la espesa niebla.
Se sirve el desayuno: fruta
fresca y tomates, tortilla, harina de avena, papas salteadas, filete relleno,
rollos de arenque ahumado, estofado de pollo con berros, dumplings de cevada
frita, jamón, salchichas, huevos hervidos o fritos.
En las profundidades de la nave,
el ambiente no era tan agradable. Se prende un depósito de carbón en la sala de
calderas nº 6, al menos lo descubren ahora. Los fogoneros comienzan a actuar.
Al mediodía, el barco gira en
Land's End, extremo final al suroeste de Inglaterra. En la sala marconi,
Phillips y Bride continúan con el ajuste de los equipos, con una llamada
general. Sorprendentemente llega hasta Tenerife e incluso a Port Said.
El capitán Smith envió un mensaje
al capitán Haddock del Olympic el día 3 de abril de 1912. Phillips cogió el
horario de 20:00 a 2:00 y Bride de 2:00 a 8:00. Durante el día no había horas
fijas, pero ambos se las apañaron para estar siempre uno en el telégrafo.
Charles H. Lightoller (Segundo oficial):
Desde
Belfast a Southampton avanzamos a unos 18 nudos. Su mayor velocidad fue quizás
de 18,5 nudos; no creo que subiera mucho más de eso.
Por la noche, cerca de la Isla de
Wright frente a Southampton, el piloto George Bowyer sube a bordo. Poco antes
de la medianoche, el Titanic llegaría a Southampton atracando en el muelle 44
de la White Star Line. Los remolcadores Hector, Ajax, Hercules y Neptuno de la
Red Funnel Line, tiran de la popa del barco hacia el muelle. Debido a la huelga
de los mineros, que comenzó seis semanas antes, hay numerosos vapores
inactivos, incluyendo el New York de la American Line.
En marzo de 1912, Europa entera
sucumbió bajo el peso avasallador de la que puede ser llamada primera huelga de
efectos globales de la historia económica internacional. No fue la primera
huelga minera inglesa. Pero cuando un millón de trabajadores del carbón del
Reino Unido dejaron de acudir a su trabajo, un día tras otro, las consecuencias
para el transporte, la industria y el bienestar de más de cien millones de
europeos se hicieron notar, con graves efectos, en muy pocas semanas.
Pese a los esfuerzos del gobierno
británico, presidido por Mr. Asquith, que intentó mediar sin éxito, el
desacuerdo entre empresarios y trabajadores de las minas fue radical. Los
salarios mínimos garantizados que los mineros pedían según las regiones
británicas (desde los 7 chelines 6 peniques de Berkshire a otros de menor
cuantía en Gales o Escocia) no podían ser asumidos por los propietarios de las
minas. Y el 1 de marzo comenzó la huelga con todas sus consecuencias.
Dos semanas después, la economía
de Europa entera se resentía gravemente. Los buques y los ferrocarriles no
tenían combustible y las fábricas de gas y electricidad estaban dejando de
funcionar, como la mayor parte de las calderas de una industria basada en el
carbón como materia prima. Bélgica, Alemania,
también España, tenían minas de carbón en explotación, como otros muchos
países europeos. Pero la ausencia del carbón inglés, de primera calidad,
dislocó muy pronto el normal funcionamiento del continente. Y de la propia
Inglaterra, donde en dos semanas más de un millón de trabajadores de la
industria quedaron en paro.
La huelga culminó en abril, con
una norma de garantía de salario mínimo. Pero las consecuencias de
inestabilidad económica, social y política se extendieron por todo el
continente que sin saberlo caminaba, por el borde de las tensiones sociales y
políticas, hacia la I Guerra Mundial. En Inglaterra, una secuela de aquella
huelga histórica fue el nacimiento del Partido Laborista británico.
Jueves, 4 de abril de 1912
Cerca de la medianoche del
miércoles al jueves llegaron a Southampton. En Southampton trajeron más carbón
para el Titanic y se hizo la inspección de la Junta de Comercio, El oficial
Lightoller estuvo con el capitán Maurice Clarke, oficial de seguridad de la
Junta de Comercio, parte del tiempo. Estuvieron juntos unas cuatro horas y
luego se fue con Murdoch. El superintendente de la marina, el capitán Stelle,
estuvo con Clark todo el tiempo. Decían que el capitán Clark era una molestia
ya que era demasiado estricto.
Charles H. Lightoller (Segundo oficial):
El
oficial de la Junta de Comercio de Sothampton, el capitán Maurice Clarke, llevó
a cabo las pruebas requeridas. Le llamamos un pesado porque es demasiado
estricto, porque nos hace trabajar en cada detalle. Él debería insistir sobre
todo lo que contribuya al equipamento salvavidas de la nave siendo
absolutamente traído a la cubierta en cada momento.
Los tripulantes de mayor rango
embarcan, se inicia la recolección de suministros y carga. La compañía también
se ocupa del suministro del carbón. El Titanic posee en sus búnkeres sólo 1.880
toneladas de combustible, insuficiente para el viaje.
La carga de equipajes es muy
variada: Orquídeas, bolígrafos, películas, porcelanas, objetos de plata,
algodón, papas, resinas, vinos, licores, brandy, coñac y champán. Según un
autor, la cantidad de alcohol embarcado en el barco sería suficiente para
emborrachar medio Nueva York durante una semana. Algunas otras cargas
interesantes: 300 cajas de frutos secos destinados a la First National Bank de
Chicago, 11 balas de goma para la National City Bank de Nueva York, 25 cajas de
sardinas para la firma de inversión Lazard Frères, una caja de velas de cera
para American Motor Co., y cuatro cajas de opio sin el nombre del remitente. Se
embarcó también una copia de lujo del Rubaiyat de Omar Khayyam
encuadernada en oro engarzado con más de 1.500 piedras preciosas. La
encuadarnación de dicha copia se llevó dos años, casi tanto como la
construcción del propio Titanic.
También se embarcó un coche
Renault rojo, pianos, cuatro cajas de opio, jarrones chinos para Tiffany’s,
varios pergaminos de la Torá, un cuadro original de Blondel, 30 cajas con palos
de golf y raquetas de tenis, cientos de baúles con lujosos vestidos y joyas. La
pasajera Charlotte Cardeza llevaba consigo tres millones de dólares sólo en
joyas.
Thomas Andrews inspecciona su
obra maestra y hace anotaciones críticas en su cabina, la A36. Por la noche se
retirará al Hotel South Western, en las proximidades del puerto.
Viernes, 5 de abril de 1912
Primer día de contratación de
tripulación de menor jerarquía, la mayoría reside en Southampton, otros
vinieron desde Liverpool, Londres y Belfast. El barco está decorado con
banderas y serpentinas para celebrar el Viernes Santo y honrar a la población
local. Por la noche se retiran del barco. El carbón que faltaba viene de otros
buques.
El mayordomo George Beedem
escribió ésta carta a su esposa desde el Titanic:
Southampton.
5
de abril de 1912.
Titanic.
Noche
del viernes.
Adjunto
tarjeta que encontré en el bolsillo.
Mi
más querida Lill:
Buen
viernes y he estado en el trabajo todo el día. Llegué a bordo ayer sobre las
nueve en punto. La multitude aquí no ha llegado todavía, vedrán mañana, hay muy
poca diferencia entre los dos barcos y he estado “a la espera” hoy, simplemente
viendo que el barco no navega, los otros no están trabajando, me inscribí por
las habitaciones. Ha sido un día encantador hoy. Ahora ¿cómo está tu cuello?
Sujétalo en las cosas que hagas, mi niña. No puedo encontrar ninguna libreta,
sólamente ésta hoja que estaba en mi bolsillo así que debo echar otra ojeada.
He encontrado algunas pocas hojas cuando me enrolé. Me he dado cuenta de que me
dejé mi libreta en casa en el vestidor, por favor, envíamelo al Titanic. Ahora,
mi niña, no sé sobre qué más escribir, no puedo conseguir un sello hasta mañana
por la mañana. Voy a coger mi pipa y darme un paseo por algún lugar u otro. Me
gusta estar aquí por mí mismo asíq eu me despediré de mis queridos, espero que
Charlie duerma bien ahora, así que tata,
con amor y besos.
DaDa
(George).
Sábado, 6 de abril de 1912
Los ideales de Carl Marx
produjeron en Inglaterra entre 1910 y 1912 unas huelgas continuas en el
proletariado. El sábado 6 de abril finaliza la huelga de mineros. La mayor
parte de la tripulación ya está contratada. El sobrecargo Reginald Baker y el
comisario jefe, Andrew Latimer, vienen del Olympic por invitación del capitán
Smith. Continúa la carga. Serán casi 560 toneladas y 11.524 piezas
individuales, incluyendo el coche Renault rojo de 1912 de 25 CV, propiedad del
millonario estadounidense William Carter y considerado uno de los coches más
rápidos de pasajeros del mundo. La capacidad de carga de la nave es de 900
toneladas.
Veintinueve calderas
proporcionaban energía a los dos motores y a la turbina central para la propulsión
del barco, así como a los generadores eléctricos. Por supuesto también contaba
con baterías de emergencia por si se producía algún apagón inesperado. Parece
ser que el sistema eléctrico del barco se hizo por secciones, para permitir que
el resto de la nave continuara iluminada a pesar de que se produjera algún
apagón en alguna de sus secciones.
El Titanic contaba con un
prototipo primitivo del sónar, un audífono submarino. Este dispositivo se
hallaba instalado en la proa del barco, bajo la línea de flotación. Con una
campanita y un micrófono se podía, desde el puente, calcular el tiempo que
tarda el sonido en rebotar y ser recibido de nuevo por el micrófono y calcular
así la distancia de un objeto cuando la visibilidad fuese nula por niebla.
El The Illustrated London News y
el Hampshire Advertiser enviaron a sus fotógrafos de prensa a visitar y
retratar al barco el 6 de abrir. El The Southampton Times, depsués de su propia
inspección, en su columna reservada a las noticias marítimas, “Barco y costa –
notas marítimas”, dijeron que el Titanic era “un barco maravilloso… en el puerto
donde la magnificencia del equipamiento del Olympic tan bien conocido, parece
apenas necesario el decir mucho sobre el Titanic. El privilegio de algunos que
tuvieron el placer de visitar el barco en Southampton han expresado su
admiración. Una persona dijo que el Olympic era todo cuanto se podría desear, y
el Titanic era… bueno ¡Algo incluso más que eso! Estos caballeros pronto
notaron que varios cambios habían sido realizados en el Titanic y
particularmente fue notado el incremento de camarotes acomodados con los que
había sido provisto. Las dos cubiertas de paseo privadas fueron examinadas con
interés… además del encantador Café Parisien… el espacio de cubierta fuera del
restaurante ha sido utilizado para ello, y representa una característica
completamente nueva en los vapores… una sala de recepción ha sido provista en
conexión con el restaurante… ello mismo incrementando el tamaño… Todas las
magníficas decoraciones han sido repetidas (del Olympic) y los pasajeros de
segunda clase han sido muy generosamente provistos de ellas… los departamentos
para la tercera clase son también muy buenos.
Aunque también se recalcó que “dos a cero para la White Star
Line… con un tercer Olympic en los planes de los señores de Harland &
Wolff… será interesante saber si serán mayores que el Imperator… el objetivo de
la White Star Line es tener un servicio semanal de estos barcos mastodónticos
para Southampton y aparentemente están siendo desafiados a cada paso por los
alemanes. Por una vez, los alemanes han sido superados, y la White Star Line
puede tomar para ellos mismos todo el crédito de haber hecho algo práctico
mientras que los alemanes están a sus manos.”
Pero lo cierto es que poco les iba
a durar la gloria a la White Star. El buque alemán Imperator, del que habla el
artículo, estaba siendo construído y pronto iba a destronar a los cruceros de
la clase Olympic de la White Star del título de ser los barcos más grandes del
mundo. El Imperator sería arriado en mayo de 1912 y realizaría su viaje
inaugural el 11 de junio de 1913. Aunque por poco, era mayor que la clase
Olympic, unos siete metros más largo y casi dos metros más ancho. La
descabellada fiebre por la construcción de barcos cada vez mayores no parecía
tener límites, y eso que con los que ya había eran demasiado grandes para ser
tripulados de manera segura.
Domingo, 7 de abril de 1912
A las 6:30 Thomas Andrews inicia
una nueva inspección del navío. Posteriormente se retira a la oficina del
astillero en Southampton. A bordo, con la excepción de tratar de apagar el
fuego surgido en una de las carboneras, no se trabaja en domingo. No hay humo
siendo expulsado por las chimeneas. Durante todo el día sólo se oye la campana
del barco que marca las horas.
Carta de Henry Wilde, fechada el
7 de abril de 1912:
Mis
queridos Nora y Eddie:
Gracias
por vuestra carta que recibí esta mañana, y me alegré saber que estábais bien.
Debería haberos escrito pero he estado tan ocupado y tan desconcertado sobre lo
que tengo que hacer. Estoy en el Titanic, pero no estoy seguro de navegar en él
todavía. Traté de ir a Liverpool ayer pero, quizás no pueda de momento por lo
que no estoy muy seguro todavía de ir. Me pregunto si madre ha resuelto ya sus
asuntos. ¿Le preguntarás para hacérmelo saber? Creo que Mr. Williams se lo
estaba arreglando sin ningún coste de dinero, pregúntale para que me lo haga
saber. Si navego en éste barco, saldré el miércoles y estaré de vuelta en
diecisiete días, asique intentaré llegar
a tiempo. Estuve muy ocupado en todo durante todo el día del Viernes Santo y de
nuevo hoy, domingo, con el equipo para conseguir que el barco esté listo para
el miércoles trabajando en él noche y día. Es una mejora del Olympic en muchos
aspectos y es un barco maravilloso, es lo último en construcción naval. Me
encantaría que todos lo viéseis y que os guste el nuevo empleo y que se
convierta en algo mejor y no creo que tenga mucho más que decir, espero veros a
todos muy pronto, con el mayor amor a madre y a tío Harry.
Lunes, 8 de abril de 1912
La carga está completa. Se
termina también la carga de provisiones. Los alimentos frescos son almacenados
en grandes cámaras frigoríficas (en la cubierta G, en la parte posterior del
barco). También son cargadas 57.000 piezas de cocina y vajillas, 29.000 piezas
de vidrio y 44.000 cubiertos. El suministro de agua potable supone un consumo
diario de 63.000 litros. Andrews, quien se encuentra en el barco desde el
amanecer, supervisa todos los procedimientos y resuelve los pequeños problemas
encontrados en los últimos días.
El capitán Smith tenía un gran
aprecio al oficial jefe Henry Wilde, con quien ya había coincidido en el
Olympic, y la naviera decidió hacer un cambio de última hora. Expulsarían al
segundo oficial David Blair del equipo y bajarían de rango a Murdoch y a
Lightoller para poder meter a Wilde como oficial jefe, al menos, para el viaje
inaugural del Titanic. Wilde iba a ir a trabajar al Oceanic, pero el barco se
quedó a Southampton debido a la huelga. Su nombramiento disgusta a los
oficiales, sobre todo a aquellos que se han visto afectados. En los días
siguientes, el equipo continuará llamando “jefe” a Murdoch.
Nueva imposición del capitán
Smith, el sobrecargo Baker es degradado a asistente y es contratado como
sobrecargo a Hugh McElroy, quien también proviene del Olympic, con un salario
un 25% mayor. En su alojamiento, William Murdoch escribe una carta a su hermana
menor diciendo que esperaba ser mantenido como jefe de oficiales por el capitán
Smith:
Sigo
siendo el oficial jefe hasta el día de partida y entonces parece que seré
degradado un puesto, así que espero que no sea por mucho tiempo. El
superintendente de la Marina desde Liverpool parecía estar muy favorablemente
impresionado y satisfecho de que todo fuese bien, y como había prometido que en
cuanto que Wilde se vaya, me ascenderán de nuevo.
Su triunfo y ascenso es debido al
capitán Bartlett, quien se mostró satisfecho con su servicio en la ruta Belfast
– Southampton.
Martes, 9 de abril de 1912
Todos los oficiales, a excepción
del capitán Smith, pasaron la noche a bordo. Cumpliendo con los cuartos
regulares de servicio supervisando los preparativos del embarque de los
pasajeros. En grúa, calefacción y otros servicios. El barco gasta 415 toneladas
de carbón. Entre lo que trajo de Belfast y 4.427 toneladas que se le sumó de
carbón, se calcula que tenía una carga de 5.892 toneladas. No se llenaron los
búnkeres, cuya capacidad es de 8.000 toneladas. El consumo de carbón diario a
velocidad de crucero es de 650 toneladas.
El Titanic es visitado de nuevo
por el supervisor local de la Cámara de Comercio, el capitán Maurice Clarke,
quien inspecciona el barco acompañado por Andrews y los oficiales Lowe y Moody.
Testa una lámpara morse lanzando destellos, aprobándola.
La inspección fue tan superficial
que no llegó a las cubiertas inferiores, convalidando el certificado de calidad
a un barco que está en llamas en uno de los búnkeres.
Los incendios en los búnkeres de
carbón solían ser comunes. El fuego probablemente comenzó antes de la llegada a
Southampton, quizás comenzase en Belfast. Duró por lo menos seis días, puede
que hasta diez. Tuvieron que asistir con un ventilador la sala para quitar el
tóxico humo y tener aire puro, aparte de tener en funcionamiento los sistemas
de ventilación del barco.
¿Cómo se autoinflama el carbón?
La temperatura del carbón empieza a subir por encima de la del ambiente
aproximadamente entre los 150 y 300º F, comienza a emitir pequeñas cantidades
de gas, aerosoles, hidrógeno y CO2, percursores de la combustión. A medida que
la temperatura aumenta aún más, a unos 600-700º F, partículas relativamente
grandes y visibles son emitidas. Pronto, cuando la temperatura aumenta de
intensidad a unos 700-800º F la combustión empieza y la autoignición y la llama
se producen. El riesgo de incendio que existe en cualquier lugar con grandes
cantidades de carbón y combustibles es mayor que en cualquier otro sitio. La
combustión espontánea se dispara por lo general cuando comienzan “puntos
calientes” dentro de la reserva del carbón. El carbón absorve el oxígeno del
aire. El calor generado por la oxidación inicia el fuego. Este tipo de
incendios suelen ser muy difíciles de apagar. La incineración del carbón puede
producir grandes cantidades de metano y monóxido de carbono que, además de su
toxicidad, son altamente explosivos en determinadas concentraciones y la
emisión de estos gases puede complicar aún más la extinción del incendio. El
agua no se puede utilizar de manera indiscriminada. Debido a la remota
posibilidad de una explosión de vapor, una deflagración, es aconsejable que el
agua se aplique cuidadosamente y desde una distancia segura. Los incendios
carboníferos requieren conciencia y planificación para poder extinguirlo de
manera segura y eficaz.
Posibles causas del incendio:
- Los procedimientos de manejo
del carbón se detuvieron durante un largo tiempo, permitiendo la posibilidad
del aumento del calentamiento.
- Carbón añadido nuevamente en la
parte superior de la carbonera que creó partículas, lo cual es una importante
causa de calentamiento.
- Pocos termómetros instalados en
el depósito de carbón pudo dar lugar a la tardía detención del exceso de calor.
- Falta de equipo necesario para
combatir el fuego.
Tras retirarse el supervisor
Clarke, Smith hace su propia inspección acompañado por Wilde y Murdoch. En el
puente, un periodista londinense fotografía el barco.
Carta de George Beedem a su
esposa e hijo:
9
de abril de 1912.
A
bordo del R.M.S. Titanic.
Martes.
Mis
queridos Lill y Charlie:
Ésta
es la última noche y gracias a Dios saldremos mañana. Nunca pasaría otra semana
como esta. El domingo fui por todo el lugar cazando una casa. Será mejor que me
cuentes en Plymouth que haces para bajar y volver a casa. Supongo que no
deberemos abandonar la nave hasta las cinco en punto de la noche del sábado.
Espero que tu cuello esté mejor, déjame saber de ello con certeza en Plymouth.
Mi resfriado ha sido malísimo y estaré agradecido de tomar una rotunda comida.
Como es usual, espero que digas que estoy equivocado con mi dinero. No he sido
pagado por el Viernes Santo, habiendo sólo diez de nosotros trabajando y
ninguno ha sido pagado por algunos tontos que nos dejaron fuera de la lista. No
tengo noticias que contar en los últimos tres días. Me he sentido podrido y sin
trapos ni nada con lo que trabajar y deseo excesivamente que el barco esté en
el fondo del mar. He sabido de Madre hoy, tío John está un poco mejor pero no
puede levantarse. Espero que Charlie esté teniendo unas buenas vacaciones, así
que adiós, con mucho amor para vosotros.
George.
PD.:
He estado pensando si fuera posible ir directamente a nuestra casa, piensa
sobre ello y mira si hay algo que se pueda hacer.
Papá
(George).
Andrews escribe a su esposa Helen
comentando que el Titanic está listo y que al día siguiente (miércoles), la
partida en su viaje inaugural daría más prestigio a la Harland & Wolff. La
última noche, todos los oficiales duermen en el barco salvo el capitán.
Capitán Edward John Smith:
Los
grandes icebergs que flotan (…) se extienden dos o tres centenas de pies bajo
el mar… Si un buque pasara por uno de estos salientes, la mitad inferior del
fondo sería arrancado… algunos de nosotros deberíamos irnos al fondo con la
nave.
El capitán Smith tenía dos
medallas, una era la condecoración de la Royal Naval Reserve por quince años a
su servicio (con cinta de verde oscuro) y la otra era la medalla de Transporte,
otorgada por sus servicios durante la Guerra Boer.
Un amigo de Smith, el Dr.
Williams, recordó el siguiente comentario por parte del veterano comandante
cuando estaba de servicio en el Adriatic:
“No nos importa lo más mínimo las
grandes tormentas a bordo de estos grandes barcos. Es la niebla lo que debemos
temer. Los grandes icebergs que flotan en las aguas más cálidas se derriten más
rápidamente.”
El tema de la niebla parecía ser
lo único que realmente le preocupaba al capitán, ya que en la noche del
hundimiento, Smith volvió a recalcar eso, pareciendo dar más importancia a la
baja visibilidad causada por la niebla que a los propios icebegrs y campos de
hielo. Según Williams, señaló la insuficencia de botes salvavidas del Adriatic
y le preguntó al capitán Smith lo que sucedería si el barco golpeara un hielo
oculto y sufriera graves daños. “Algunos de nososotrs nos iríamos al fondo con la nave” fue la caprichosa respuesta de Smith. Poco a poco, Smith parecía
adquirir una desmedida confianza en los nuevos vapores. En una cena durante un
viaje en el Olympic, Smith dijo:
“Aunque las calderas cayeran del
Olympic, todavía podría mantenerse a flote, y será lo mismo cuando el Titanic
entre en servicio.”
El capitán Smith estaba al mando
del Republic cuando encalló en Nueva York y murieron tres tripulantes por un
accidente en las calderas ese mismo día.
“27 de enero de 1889: Aproximándose a
Nueva York en el ultimo viaje del barco de la White Star Line, el Republic,
encalló frente a Sandy Hook y fue reflotado cinco horas después. Después (…) la
combustión de una caldera que explotó, quemando a diez miembros de la
tripulación, tres de ellos fatalmente. El capitán del Republic, Edward J.
Smith, informó que los daños del buque fueron leves.”
- The New York Times, 28/01/1889 Eaton
& Heas’ Falling Star
En 1890 se publicó que un barco
había encallado en Río de Janeiro. Supuestamente también bajo el mando del
capitán Smith.
“7 de Agosto de 1901, el segundo de los
dos incendios en un armario en el Majestic forzó a los pasajeros que
desayunaban en el salón (incluyendo a John D. Rockefeller Jr) a huir a la
cubierta de paseo hasta que el humo se disipó. No se reportaron heridos ni hubo
ningún daño grave causado a la nave. Smith era el comandante del Majestic en
ese momento.”
- The New York Times, 8/08/1901
En 1906 se menciona un incendio a
bordo del Baltic, no se dice que Smith estuviera a bordo, pero se sabe que ese
año sirvió en el Baltic. En 1907 se le trasladó al Adriatic.
“4 de noviembre de 1909, al llegar a
Nueva York con 881 pasajeros a bordo del Adriatic II, encalló a las 3:20 a.m.
en un banco de arena a la entrada del Canal de Ambrose. Fue liberado, sin
daños, a las 8:10 a.m., debido al efecto combinado de una marea creciente y la
descarga del agua de laste. El comandante del Adriatic fue el capitán Edward J.
Smith”
- New York Herald 5/11/1909
- The Evening Post (Nueva York) 4/11/1909
Smith fue un capitán mediático;
los periódicos le requerían y él regalaba sus hazañas. “No puedo imaginar ninguna
condición por la que un barco actual pueda hundirse”,
llegó a decir en una entrevista, y reconoció en privado que los transatlánticos
llevaban pocos botes porque la compañía, convencida de su seguridad, prefería
ahorrar en ese campo. La White Star Line lanzó una gran campaña de propaganda
con el Titanic y él formaba parte de la fórmula para hacer atractivo el
negocio. Incluso salió a recibir a los pasajeros ilustres. El capitán, apodado
por muchos como “El capitán de los millonarios”, parecía más un reclamo social
para socializar con los ricachones que un verdadero comandante de un navío.
Entre sus amistades era conocido como E.J.
Los principales miembros de la
tripulación del Titanic fueron:
• Capitán - Edward John Smith
• Jefe de oficiales - Henry Tingle
Wilde
• Primer oficial – William
McMaster Murdoch (originalmente asignado como Jefe de oficiales)
• Segundo oficial - Charles Herbert
Lightoller
• Tercer oficial - Herbert John Pitman
• Cuarto Oficial – Joseph Groves
Boxhall
• Quinto oficial - Harold Godfrey
Lowe
• Sexto oficial - James Paul
Moody.
EL
“TITANIC”.
El
desarrollo de las construcciones navales durante la última centuria ha sido
prodigioso.
En
1838 apareció el primer paquebot Great Western de 64 metros de longitud ó
eslora. Quince años después, se botó el Persia, ya con 100 metros. En 1885,
treinta años más tarde, el Champange con 150 metros. En 1900, el Oceanic con
200 metros. Siete años después el Lusitania y el Mauretania, de Cunard, con 232
metros. Y en 1911 los dos gigantescos steamers de la White Star Line, el
Olimpic y el Titanic con 270 metros.
Es
decir, que en setenta y cinco años, casi en la vida de un hombre, se han
cuadruplicado las esloras, y los tonelajes han aumentado todavía más aprisa, en
la proporción de 1 á 30. El calado ha pasado de 5 á 12 metros y la marcha se ha
triplicado de 15 á 50 kilómetros por hora. ¿Hasta dónde vamos á llegar en la
ascension? No se sabe á ciencia cierta, mas yap or lo pronto los yankis han
limitado las esclusas del Panamá á que sólo puedan contener buques de 300
metros de eslora y eso, unido á que en el desastre del Titanic, según
ingenieros navales muy acreditados, algo, y no poco, han debido influir en
sentido pernicioso las colosales dimensiones del hermoso paquebot, acaso
refrene un tanto los arrestos de los constructores.
¡Y
qué dimensiones! De largo ó eslora, como ya hemos dicho, 270 metros; de ancho ó
manga, 29 metros; de calado, 12 metros, y desde la quilla al tope de las
chimeneas mucho más altura que el doble de las más altas casas de Madrid.
Para
darse cabal idea de esas dimensiones baste decir que la Puerta del Sol, en el
sentido de su longitud, tiene unos 180 metros desde el hotel de París al bazar
de la Unión: ó dicho en otra forma, que suponiendo la popa del Titanic en el
hotel París la proa entraría muy adentro de la calle Mayor, próximamente hasta
Tournié. Respecto al ancho, cabe decir otro tanto: la calle Alcalá por las
Calatravas, incluyendo las aceras, debe tener unos 32 ó 33 metros de anchura, y
el Titanic tenía 29. Esta comparación vulgar dá justa idea de la magnitud del
coloso.
El
timón, de acero naturalmente, pesaba 100 toneladas, es decir, lo que pesan las
grandes locomotoras, y el codaste, ó sea la pieza que lo sostiene, y á la cual
va como adosado, 70 toneladas. El eje del timón era de acero de cañones y tenía
60 centímetros de diámetro. ¿No es verdad que las cifras parecen fabulosas, y
encarnadas más que en la realidad en las novelas de Verne ó de Wells?
Las
anclas pesaban cada una 15 toneladas, y cada eslabón de las cadenas 80
kilogramos.
El
casco estaba dividido, en el sentido de la altura, en ocho pisos, por medio de
ocho puentes ó cubiertas horizontals corridas de extremo á extremo del buque.
Quince mamparos transversales lo dividían á su vez en otros tantos
compartimentos estancos, con puertas correderas que podían abrirse ó cerrarse á
voluntad, bien á mano, bien desde el puente del capitán, por transmisiones
eléctricas. Este ultimo procedimiento fue el utilizado por el comandante del
Titanic apenas se dió cuenta del choque.
- Madrid científico. Número 73. Sin fecha.
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